Tras la división del distrito bilingüe de Bruselas-Halle-Vilvoorde, lo que permitió desbloquear las negociaciones, los principales puntos del acuerdo consisten en un mayor federalismo con un refuerzo de la autonomía de las regiones (Flandes, que representa más del 50% de los recursos federales, Valonia y Bruselas capital) en materia fiscal, de seguridad social, de empleo y de código de circulación. Además, la duración de la legislatura federal se ampliará de 4 a 5 años para evitar que el país se encuentre en campaña electoral de forma casi permanente.

"Señoras y señores, ¡hemos llegado a un acuerdo!”, titula en francés DeMorgen como excepción. El diario flamenco recoge las palabras con las que Di Rupo anunció el texto negociado con los probables miembros de la próxima coalición gubernamental. “Por fin”, escribe el jefe de la sección de política del diario Steven Samyn:

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Rodeado por los ocho negociadores, el formador declaró: ‘Hemos llegado a un acuerdo para que el país evolucione y se estabilice’. No podría haberlo expresado mejor. La sexta reforma del Estado belga es una evolución, no una revolución. Una gran reforma que desvía el peso pesado del Estado belga hacia los Estados federados. – De Morgen

"¡Por fin!”, repite también La Libre Belgique. En el diario bruselense, el cronista Francis Van de Woestyne se quita el sombrero ante el “principal artesano de esta negociación, Elio Di Rupo”:

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No podemos hacernos una idea de la energía, la paciencia, la capacidad de escucha, la creatividad que ha tenido que demostrar para llegar hasta aquí. Porque después de haberse sacrificado para buscar una salida positiva a la crisis con [el líder nacionalista flamenco] Bart De Wever […], Elio Di Rupo ha tenido que transigir con sus socios, a veces frágiles, otras imprevisibles, otras divididos. Hay que reconocer que, en un país amenazado por las fuerzas centrífugas y egoístas, era el único que podía lograr esta síntesis política entre el Norte y el Sur, la izquierda y la derecha. – La Libre Belgique

En opinión deBéatriceDelvaux, editorialista de Le Soir, "aparentemente" antes que di Rupo, la gran vencedora del día es Bélgica:

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Habrá que recordar hasta qué punto ya no creíamos en ella. Habrá que recordar cuántas veces hemos pensado que todo estaba perdido incluso, nada más y nada menos que la misma Bélgica, para medir la importancia del momento. ¡Bélgica! Aparentemente es la gran vencedora del día, por el mero hecho de que finalmente sigue ahí, de pie, dispuesta a proseguir su camino. Bélgica, sí, aunque no sea la misma: sus motores ahora son regionales y comunitarios y su supervivencia como tal es más que hipotética. Reconozcamos a esta vieja entidad que ha flirteado con la muerte, que acaba de pasar por una mutación milagrosa e ingeniosa, ya que, con equilibrios hábilmente y pacientemente creados, ha logrado dar a unos y a otros elementos de satisfacción. […] No hay que dejarse llevar por el instante: la reforma del Estado entierra a una cierta Bélgica federal. Y muchos están convencidos de que esta no es la última escena de la película, por mucho que no lo deseen. Por ello, la gran triunfadora del día es la única que no figura en la foto de familia. Durante esta increíble negociación, Bart De Wever, líder nacionalista, habrá acabado convenciendo a todo el mundo de su objetivo: Bélgica ya no tiene (mucho) sentido. – Le Soir

Por último, en De Standaard, el editorialista Guy Tegenbos, considera incluso “bonito” el nombre atribuido a la reforma, “el acuerdo mariposa”, aunque no sea el caso del contenido del acuerdo:

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el acuerdo mariposa que Di Rupo presentó ayer, es una reforma de Estado típicamente belga. Esta sexta reforma, al igual que la quinta, incluye muchas páginas de acuerdos. Pero no sigue una línea. La reforma no corresponde a una visión común y ha surgido por el choque de estas dos visiones que se oponen prácticamente en cada punto. Han sido necesarios muchos esfuerzos para encontrar un conjunto de puntos que satisficiera por casualidad a los dos bloques. Y luego se han cosido como si fuera una manta de retales. […] Di Rupo ha conseguido su misión imposible, pero no es una nueva Bélgica estupenda y excitante. Es una Bélgica 6.0. La preparación para la versión 7.0. […] Es una tregua que aporta a cada parte [los francófonos y los flamencos] un poco de lo que pedían y con la que pueden conformarse durante unos instantes. – De Standaard