En opinión del diario Jornal de Negócios, las elecciones griegas han contribuido a la “desesperación de Europa”, ya que las posiciones de los principales partidos al término de la votación parecían irreconciliables, hasta el punto de que “no se excluye la posibilidad de convocar nuevas elecciones”. De este modo, "cuanto más tiempo pase sin que seamos capaces de vencer a la crisis en la que está inmersa la unión monetaria, más posibilidades tendremos de volvernos a encontrar en una situación traumática”,escribe el diario económico portugués, según el cual:

Cover

La realidad y la solución se encuentran en alguna parte entre lo que defienden los griegos y lo que defienden los alemanes. Pero esta solución a la crisis, que respetaría los valores europeos, ya no parece viable. Europa se ha dividido entre las sociedades con valores “justos”, las del Norte, y las que poseen valores “malos”, en el Sur. De este modo, no existe una solución técnica para salvar el proyecto europeo.

En Alemania, el Frankfurter Rundschaulamenta que los griegos aún no hayan tenido la opción de decidir su destino. Durante la campaña, ni los partidos políticos griegos ni la Unión Europea se han atrevido a enfrentar a los ciudadanos ante el precio a pagar por su elección:

Cover

El vencedor de las elecciones griegas, Antonis Samaras, no tiene nada que festejar. En muy poco tiempo, tendrá que formar un Gobierno que se dirige hacia lo imposible. En junio, el Estado griego tendrá que encontrar los miles de millones para pagar a los asalariados y jubilados. En agosto, como muy tarde, los acreedores internacionales pedirán que se les pague. La triste realidad es que los griegos, que todavía ayer se levantaban con un orgullo desesperado contra el dictado de austeridad de Europa, hoy se despiertan como mendigos. [...] La UE no les dejará mucho margen de maniobra. Y de este modo, se ha desaprovechado la gran oportunidad de estas nuevas elecciones: la de obtener la legitimación política de la dirección que tomará Grecia en la crisis de la deuda.

"Grecia se aferra al euro; España respira", titula por su parte La Vanguardia. En el diario de Barcelona, el editorialista Enric Juliana afirma que

Cover

La lógica profunda del sistema de poder europeo -un imperio blando y extraño con capital en Berlín- se ha impuesto. […] En unas elecciones que ponen en duda el concepto clásico de soberanía nacional, la sociedad griega ha votado sacrificio sin alejarse de la ira. […] Los suspiros de alivio fueron anoche especialmente profundos en España e Italia, los dos países más próximos al cráter de la deuda pública. Para esta semana se anuncian dos factores de estabilidad: el voto de Grecia en favor del euro y la publicación de las auditorias externas de la banca española. Ambos factores combinados, más las decisiones que pueda adoptar el Banco Central Europeo para refrigerar la deuda española e italiana, podrían contribuir a una reducción sustancial de la incertidumbre.

La Repubblica escribe que “El mensaje que llega de Atenas, como el enviado por Dublín [tras el referéndum del 31 de mayo sobre el pacto presupuestario], supone un rayo de esperanza en el gran debate sobre la oposición entre democracia y mercados, que sirve de telón de fondo a las convulsiones europeas”. Según el diario de Roma, que titula “Grecia, permaneceremos en el euro”,

Cover

tras haber asistido al crecimiento exponencial de las pulsiones populistas y nacionalistas alimentadas por la crisis económica, Europa puede empezar a esperar que la democracia dé las respuestas adecuadas a los desafíos complejos y difíciles, como los que representa la deuda soberana. Ante las sirenas del populismo y de la ira, los griegos han elegido el camino más difícil, pero también el único que aporta la esperanza de un futuro diferente y mejor. Algo que no era evidente en absoluto. Sobre todo porque gran parte de la clase financiera mundial había apostado por una solución diferente y más “fácil”, al especular sobre el posible contagio a España y a Italia que habría generado la salida de Grecia del euro. […] El único peligro que puede surgir del voto griego es que Berlín se convenza de que se ha superado una enésima emergencia y que aún puede ganar tiempo. Pero el tiempo se ha acabado. Ayer, fueron los electores griegos quienes lo explicaron. Hoy quienes lo harán son los dirigentes del G20, con los estadounidenses a la cabeza. En la cumbre del 28 de junio, será el turno del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, del jefe de Gobierno italiano Mario Monti y del presidente francés François Hollande para hacérselo comprender a la canciller. No será fácil, pero no pueden permitirse un fracaso.

“Los resultados de las elecciones griegas vuelven a revelar una profunda división” constata Koen Vidal, redactor jefe de las páginas internacionales del diario Morgen. Vidal añade que apenas acabaron las elecciones, los inversores ya empezaban a especular sobre la convocatoria de nuevas elecciones:

Cover

quizás uno de los grandes problemas de la crisis griega sea que se desarrolla en un ambiente de enfrentamiento y de explosividad. Por ello son muchos los que temen tensiones y violencia entre los mismos griegos. […] Pero también es doloroso el antagonismo entre Grecia y el resto de Europa. […] Este entorno de oposición y de tensiones da como resultado un ambiente emocional en el que los políticos, los inversores y los ciudadanos se ven fácilmente tentados a cometer actos estúpidos. […] Para resolver esta crisis, habría que acabar con este ambiente de enfrentamiento. Dejar que se enfríe. Aunque no sea fácil.