El documento, conocido como informe Leveson, consta de 2.000 páginas y retrata una industria en la que resulta habitual tanto la corrupción como el acoso, lindando en la persecución, y concluye con la recomendación de crear un regulador independiente que esté amparado en la legislación. Los periódicos se han manifestado al unísono a este respecto, respaldando la necesidad de una reforma, pero rechazando cualquier marco legal que sustente el sistema, puesto que consideran que eso minaría la libertad de prensa a la hora de pedir que los poderosos rindiesen cuentas.

Según escribe Philip Stephens en el Financial Times

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El juez lord Leveson ha tratado de diseñar un camino al sugerir un nuevo sistema de regulación, independiente del Gobierno y del Parlamento, que se sustentará en la legislación. No se trata por tanto, tal y como Murdoch y sus amigos esgrimirán, de una regulación estatal. La premisa básica de la que parte es la correcta, pero el juez lord Leveson debería haber ido más allá y ofrecer también protección a los medios cuando hacen su trabajo al exigir a las autoridades y a quienes ocupan puestos de influencia que rindan cuentas.

El editorial de The Daily Telegraph se hacía eco de las críticas contra un regulador al amparo de una ley, puesto que

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Sería un error emplear el mal ejemplo de una minoría como excusa para introducir el primer estatuto de prensa desde que las leyes de la censura se abolieron en 1695. Cualquiera que sea la posición del juez, esto sería un resbaladizo camino hacia la intromisión del Estado. El informe recoge un gran número de buenas ideas (por ejemplo, la propuesta de arbitraje de coste limitado y eficaz para ayudar a que las víctimas obtengan una rápida compensación por sus demandas), y todas ellas deberían servir de base para una nueva regulación de la prensa.

Mientras The Sun, una cabecera similar a la extinta News of the World de Rupert Murdoch, que cerró como consecuencia del escándalo de escuchas ilegales de teléfonos, añade que

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El cambio tenía que llegar. De hecho, ya ha llegado. The Sun reconoce que cometió errores en el pasado y ha cambiado su cultura y mejorado su gobernanza corporativa... Pero nos inquieta profundamente que su principal propuesta sea una nueva legislación que pueda volver a instaura el control estatal sobre los diarios. ¿Qué grado de “independencia” tendrá un órgano regulador que deba responder ante los diputados? Esa ley permitiría que los funcionarios entren a las redacciones de diarios como The Sun y censuren sus artículos... Gran Bretaña pasará de ser el admirado faro de la democracia a erigirse en un símbolo represivo del secreto... La rabia y el deseo de venganza no pueden servir de base para acabar con 300 años de libertad de prensa.