Bajo el mandato de la ONU, las fuerzas francesas actúan con el apoyo logístico de los británicos para ayudar a las tropas de Malí en su enfrentamiento contra el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad, que lucha por conseguir la independencia de las provincias de Gao, Tombuctú y Kidal, y contra los salafistas de Ansar Dine, que quieren instaurar una régimen islamista en esa región de Malí.

"François Hollande puede alegrarse de haber frenado a los talibanes de la arena”, comenta Libération, que se pregunta sobre cómo proseguirá la operación “Serval”:

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¿Se va a contentar Francia con parar la irresistible progresión de los islamistas en Malí? ¿Va a lanzarse junto a otras tropas africanas que sirvan de mera pantalla a la reconquista del norte del país, que lleva nueve meses en manos de unos fanáticos religiosos que imponen un islam en las antípodas de las prácticas moderadas y tolerantes de la población local? […] Puede que hoy las tropas francesas sean bien recibidas por parte de una población agotada y que en su gran mayoría se opone a los islamistas. Pero no van a tolerar por mucho tiempo, y con razón, la presencia de tropas de su antiguo colonizador. No hay una solución militar y, a fortiori, francesa, para la crisis de Malí.

Frente al avance de los islamistas, el presidente francés François Hollande ha optado por “la alternativa menos mala”, valora Le Monde. Puesto que

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la pasividad no era un opción. Porque habría conducido sin duda a una situación que, en el futuro, hubiese exigido una acción militar de mucha más envergadura. Pero Francia no puede quedarse sola. Ayudar a que Malí reconquiste su territorio es un asunto de los Estados de África Occidental. Impedir que se cree un refugio yihadista en el Sahel revierte en el interés de toda Europa.

Al intervenir en Malí, “François Hollande ha asumido un riesgo”, considera el Süddeutsche Zeitung. Pero se trata de un riesgo al que que no debe enfrentarse en solitario, en opinión del diario de Múnich:

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Se debe crear una fuerza internacional de intervención, formada sobre todo por miembros de países de la Unión Africana. Francia requiere además la ayuda militar de sus aliados europeos. [...] La Unión Europea discute hace meses el problema de Malí con tan poco éxito que resulta vergonzoso. [...] Hoy Europa ya sufre de la red terrorista islamista que se ha implantado en África del Norte. Nadie en Europa puede mostrarse indiferente ante lo que pasa en la otra orilla de lo que no se denomina Mare Nostrum por casualidad. No se trata del mugriento patio trasero de Europa, sino de su vecindad.

“El problema con la intervención francesa, es que es francesa”, juzga por su parte Tageszeitung. El diario alternativo berlinés critica una “colonialismo de izquierda” y subraya que:

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Se criticó mucho a [Nicolas] Sarkozy por la participación francesa en las intervenciones militares en Libia y Costa de Marfil, pero al menos esta operaciones se inscribían dentro de un estricto marco internacional de actuación. ¿Quién hubiera pensado que Hollande iba a suponer una regresión en comparación con Sarkozy?

Además, The Independent advierte que la intervención en Malí amenaza con reforzar el discurso islamista radical de un ataque de Occidente contra el islam:

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Resulta cuanto menos inquietante que [el primer ministro David] Cameron haya involucrado a Reino Unido en un conflicto con Malí sin el menor atisbo de consulta. Se nos aseguró que no habría envío de tropas: pero el término “mission creep” [la extensión del alcance original del objetivo] tiene una razón de ser, y una escalada podría conllevar un compromiso británico más profundo. Occidente tiene la manía de asociarse con aliados de la más dudosa clase: nos hemos alineado con quienes distan mucho de ser demócratas apasionados de la democracia… Es nuestra responsabilidad, la de todos, vigilar de cerca lo que nuestros Gobiernos hacen en nuestro nombre. Sería un caso perdido si no somos capaces de aprender eso de Irak, Afganistán y Libia.

En Bucarest, Adevarul se preocupa por las “principales consecuencias sobre un inmenso territorio en África” de la operación “Serval”, pero también por “la seguridad de la UE y de sus ciudadanos, en el interior o el exterior del espacio comunitario”. A pesar de ello, señala el diario, la intervención era necesaria, por el aumento sin precedentes del número de células islamistas […] en el norte y en el sur del Sáhara”. No obstante, añade

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Ahora que Francia está directamente implicada en las operaciones militares, es posible asistir a escenarios similares a Irak o Afganistán, pero a escala más amplia y compleja.

“Ahora la cuestión es saber si y cómo se movilizará la UE”, añade European Voice. El semanario de Bruselas plantea el tema de la defensa europea y se pregunta:

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¿Enviarán los países de la UE sus tropas a combatir junto a los franceses? ¿Se contentará la UE con entrenar a las tropas de otros? [..] Que los islamistas controlen el desierto, una base para potenciales ataques en esa región y en Europa es una gran fuente de preocupación para Francia y, a su juicio, debería serlo para Europa en su conjunto. [...] La intervención y las cuestiones que va a suscitar probablemente copen la gran cumbre de diciembre sobre la cooperación en materia de defensa. Al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, le importan mucho las cuestiones vinculadas a las capacidad militar europea. Con “la ayuda” de Malí, también revertirán mucha más importancia para los líderes políticos y los ciudadanos europeos a lo largo del año.