Ideas El editorial de VoxEurop

El mundo del mañana

Publicado en 10 enero 2020 a las 10:29

En muchos sentidos, el año 2020 ha comenzado mal en Europa y en el mundo, al igual que terminó mal en 2019, tras de una década que quedará marcada por los desastres ambientales. Desde la aceleración de la fundición de los hielos polares hasta los episodios cada vez más marcados de inundaciones y sequías, desde el fracaso de la COP25 organizada en Madrid en diciembre hasta los incontrolables incendios forestales que asolan el sureste de Australia y destruye masivamente una vida salvaje única, el planeta se ahoga o se abrasa, dependiendo del lugar.

Como sabemos, la próxima década, comenzando por este año 2020, debe ser la que marque la toma de decisiones radicales en términos de políticas ambientales. Faltan cinco minutos para la medianoche, como lo recuerda regularmente el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, [IPCC] (https://citoyenspourleclimat.org/2019/03/24/informations/), pero por ahora, las emisiones globales de CO2, lejos de disminuir, como marcan los compromisos asumidos por los 183 Estados que ratificaron el Acuerdo de París firmado en 2015, no paran de aumentar. Los Estados deben presentar nuevos planes de acción para la COP26, que tendrá lugar en Glasgow (Escocia) en noviembre, para tratar de contener los efectos del calentamiento global, pero el tiempo disponible es muy corto.

El European Green Deal o [Pacto Verde para Europa] (https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es) presentado el 11 de diciembre por la presidenta de la nueva Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, que muestra una nueva ambición, ¿podría hacer de Europa el primer continente neutrol en carbono? ¿Cómo este Pacto, que finalmente pone por escrito el reconocimiento en ámbito europeo de la emergencia climática y ambiental, organizará concretamente esta transición "justa y socialmente equitativa", que se supone que estructurará de ahora en adelante toda la política europea? ¿Cómo se podrá controlar el peso de los grupos de presión industriales en Bruselas? ¿Y cómo los Estados miembros, cuya actitud hacia el calentamiento global está lejos de ser homogénea, cumplirán sin titubear la nueva tendencia promovida por Bruselas, que contrasta con el discurso muy liberal sostenido hasta ahora?

Todas estas son preguntas que debemos hacernos, al tiempo que reconocemos el cambio radical de paradigma que conlleva el Pacto, y del cual aún no hemos comprendido aún todas las consecuencias. Después de la ola verde de las últimas elecciones europeas, en la que los jóvenes fueron los principales actores, apostemos por que esta propuesta se convierta en un verdadero punto de inflexión, que marque el final de una era y el comienzo de otra, y vigilemos para que no se quede únicamente en el papel.

Deseamos a nuestros lectores, a quienes nos apoyan y cuya ayuda agradecemos, un excelente año 2020, bajo el signo de la salvaguarda del planeta, como deseo que queremos acompañar como medio de comunicación. Una transición que no será posible sin la fuerte movilización de los ciudadanos gracias a una opinión pública europea fuerte y audible, que queremos contribuir a forjar.

Para estar más cerca de las preocupaciones de los europeos, lanzaremos en las próximas semanas la posibilidad de que nuestra comunidad se involucre más en la vida de VoxEurop. Tenemos algunas otras sorpresas guardadas que revelaremos a lo largo del año que acaba de comenzar.

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