Los Parlamentos más conocidos, como la Cámara de los Comunes británica, tienen una larga historia a sus espaldas. Este no es el caso del Parlamento Europeo (PE). Fue constituido por políticos y se ha convertido en una institución confusa que representa a casi 500 millones de europeos. No obstante, éste no es un Parlamento como cualquier otro, como reconoce Jean-Luc Dehaene, ex primer ministro belga y cabeza de lista del Partido Cristiano-demócrata flamenco (CD & V) para las elecciones europeas: “La forma de trabajar se diferencia ligeramente de la de otros Parlamentos. Es posible que nosotros nos parezcamos más al Congreso de los Estados Unidos. Evidentemente, somos menos visibles pero claro, nosotros no representamos a un solo Estado”.

Las cosas cambian”, afirma Graham Watson, presidente del Grupo Liberal en el PE. “Ahora se nos puede comparar con la Asamblea Constituyente que se creo después de la Revolución Francesa. Estamos construyendo un país que se llama Europa”. Watson, al que le gustaría convertirse en presidente del PE, ha visto cómo éste se ha ido transformado desde que él fuera elegido hace quince años. "En 1994 el 80 por ciento de los miembros del Parlamento eran políticos retirados que habían hecho carrera en la política nacional. En cambio hoy son mayoría los que ocupan su cargo con la intención de hacer que el Parlamento funcione de verdad. El PE ha evolucionado mucho desde su constitución. Ahora sí somos capaces de hacer cosas importantes.”

Sin embargo, estas cosas importantes muchas veces se esconden detrás de pequeños detalles. Muchos parlamentarios se ocupan de informes técnicos como el tratamiento de sustancias químicas (directiva REACH) o las emisiones de CO2 de diversos tipos de vehículos. Son asuntos importantes que afectan directamente a la vida y al trabajo de los ciudadanos, pero que a menudo resultan difíciles de explicar. Dehaene entiende que sus colegas opten por las cuestiones técnicas. “Los que llegan a especializarse se pueden convertir en portavoces de todo el Parlamento durante las negociaciones con la Comisión y los Estados Miembros. De esta forma se llega a ocupar un cargo importante, o en cualquier caso más importante que el que se ocuparía en un Parlamento nacional. Se puede llegar a negociar de igual a igual con un ministro o un comisario.” Los parlamentarios europeos se benefician además de la fragmentación del poder en Europa.

Dorette Corbey (PvdA, Partido Laborista neerlandés) es un ejemplo de parlamentario que ha optado por las cuestiones técnicas. Negoció con la Comisión y el Consejo en el marco de la Directiva REACH y del paquete energía-clima. “De este modo he podido dejar mi huella en la directiva sobre carburantes y también en el intercambio de cuotas de emisiones y energía renovable.” La consecuencia de esto fue que Corbey muchas veces se encontraba absorta en la química y la ecología. “A veces es tan difícil explicar lo que hacemos que ni siquiera me atrevo a intentarlo. REACH, por ejemplo, es tremendamente técnico. Pero eso es precisamente lo que marca la diferencia: las materias a las que incumben exactamente los reglamentos, las empresas a las que se aplican o si los ensayos con animales son necesarios para garantizar la seguridad, por ejemplo. El hecho de que se nos vea menos que a la Asamblea Nacional resulta un poco frustrante a veces, pero sé que yo he podido marcar la diferencia.

El hecho de que el trabajo en Bruselas y Estrasburgo sea tan técnico no hace que los debates resulten más apetecibles. “Esto también es un problema para los Medios”, dice Dehaene. “Las normas no juegan a favor del espectáculo y por eso los Medios desconectan. Pero bueno, en cualquier caso si quisiésemos atraerles tendríamos que organizar un combate de boxeo entre los miembros o dejar que alguno subiese desnudo a la tribuna”, comenta riendo. Aunque reconoce que el Parlamento también tiene parte de culpa: "No somos nada teatreros.” En cualquier caso Dehaene no cree que los micrófonos estén a punto de llegar, “con más de setecientas personas hace falta mantener cierta disciplina, así que hay que evitar los debates interminables”.