El fin del mito de la estabilidad

La dimisión de Jürgen Stark, el economista jefe del BCE, enfrenta a Alemania con una realidad: el modelo de estabilidad financiera que siempre ha defendido no se adapta a estos tiempos de crisis, según el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Publicado en 12 septiembre 2011

Las instituciones son fuerzas con inercia que siguen el guión pautado. Así generan confianza hacia los resultados que produzcan. Las instituciones detestan la incertidumbre y se adaptan mal al cambio. A menudo, esto abre debates sobre su razón de ser. ¿Para qué sirven precisamente? Jürgen Stark – que dimitió de su cargo como economista jefe del Banco Central Europeo el pasado 9 de septiembre – también se ha planteado esta cuestión.

El BCE siempre se ha considerado como un hijo legítimo del Bundesbank, consagrado de pleno a mantener la estabilidad monetaria. Jürgen Stark tiene un punto de vista irrevocable sobre que el Banco Central Europeo adquiera deuda pública a gran escala de los Estados que están hasta el cuello: "En el contexto actual, la puesta en marcha de una política financiera rigurosa debería tener muchas repercusiones positivas sobre la confianza, avalado por los estudios de caso: los programas de recuperación ambiciosos van acompañados de rápidos efectos positivos sobre el crecimiento". Jürgen Stark propone por tanto ahorrar, eso es todo.

**Lea el artículo completo en el sitio web de Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung**

Tribunal de Karlsruhe

¿El fin de los eurobonos?

Olvidado por los economistas y comentaristas políticos, el fallo del Tribunal Constitucional alemán la semana pasada podría estar cerrando a puerta a la alternativa de los eurobonos como solución a la crisis de deuda europea.

“El veredicto del tribunal no deja alternativa, pues concluye con que (los eurobonos) son sin lugar a dudas inconstitucionales”, apunta Wolfgang Munchau en el Financial Times. Los magistrados de Karlsruhe, agrega el columnista, plantearon que “ningún ejecutivo alemán debería aceptar mecanismos permanentes -lo que excluye al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, el FEEF, de carácter temporal- basándose en el siguiente criterio: que tales mecanismos acarreen una responsabilidad permanente de un Estado sobre otro; que esa responsabilidad sea demasiado larga o incalculable; y que los Gobiernos extranjeros, a través de sus acciones, puedan desencadenar el pago de las garantías”.

“Un eurobono es, por supuesto, un mecanismo permanente. Implica una pérdida de control permanente. Y es probable que su alcance sea importante”, observa Munchau. Por esta razón el fallo del tribunal puede haber invalidado su creación, incluso aunque los dirigentes alemanes estuviesen dispuestos a aceptar la idea de los eurobonos.

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