La Unión Europea está atrapada entre la necesidad de regular la inteligencia artificial y su deseo de convertirse en uno de los principales actores. Lejos de Estados Unidos o China en lo que respecta a su desarrollo, la UE pretende acompañar el desarrollo de la IA en su territorio y aplicar sus normativas en la materia; un ejercicio de equilibrista que suscita dudas tanto a los defensores como a los escépticos de la inteligencia artificial.
El reglamento europeo de inteligencia artificial, un texto adoptado en 2024 que guía el desarrollo de la IA en la UE, se aplica hoy en día casi al 100 %. La empresa francesa Mistral se posiciona actualmente como la más capacitada para defender a Europa en el mercado de la IA. Aunque valorada en 21 000 millones de euros, palidece ante mastodontes como Anthropic (unos 850 000 millones de euros) u Open AI (unos 750 000 millones).
Además del aspecto económico, el auge de la IA también plantea cuestiones urgentes relacionadas con los derechos de autor, de imagen, la defensa de los trabajadores, la protección del medioambiente o la democracia.
Estas importantes incógnitas se ven eclipsadas por las advertencias de los gigantes tecnológicos que alertan, en general sin pruebas, sobre el peligro mortal que supondría una IA sin control. En un debate público marcado tanto por el mesianismo de los líderes de Silicon Valley como por las amenazas de extinción de la humanidad compartidas recientemente, la UE apenas se hace oír. Ante el canto de sirena de la inteligencia artificial ¿conseguirá la UE trazar su propio camino?
Hablaremos de esto y mucho más durante nuestro próximo Voxeurop Live con los periodistas Elena Sánchez Nicolás y Alberto Puliafito. Más información aquí.
¿Aprecias nuestro trabajo?
Ayúdanos a sacar adelante un periodismo europeo y multilingüe, en acceso libre y sin publicidad. Tu donación, puntual o mensual, garantiza la independencia de la redacción. ¡Gracias!
