Oficialmente, no se trata de una "reestructuración", sino de "consolidaciones de funciones". La empresa alemana DHL acaba de anunciar a 788 de sus empleados en Bélgica que sus puestos de trabajos se van a desplazar a Praga, Leipzig o Bonn. Esta deslocalización se añade a los 2.000 puestos que penden de un hilo en la fábrica de Opel de Anvers y al despido de 43 empleados de Sanofi en Diegem. Bélgica, sede de un gran número de empresas extranjeras "ya no tiene control sobre sus empleos", se inquieta Le Soir, que duda de la "conveniencia de la política económica belga de estos últimos veinte años". "No ha habido mucha gente que se preocupara por la salida de los grandes centros de decisión económicos de nuestro país", revela el diario de Bruselas, ni por exigir como mínimo el mantenimiento a largo plazo de las implantaciones belgas. "El país, alienado por sus conflictos comunitarios y moldeado por un sentimiento europeo que raya la ingenuidad, ha tolerado la venta de las joyas de la familia".
Desde la década de 1980 y la financiarización de la economía, los actores financieros nos han mostrado que los vacíos legales esconden una oportunidad a corto plazo. ¿Cómo terminan los inversores ecológicos financiando a las grandes petroleras? ¿Qué papel puede desempeñar la prensa? Hemos hablado de todo esto y más con nuestros investigadores Stefano Valentino y Giorgio Michalopoulos, que desentrañan para Voxeurop el lado oscuro de las finanzas verdes; hazaña por la que han sido recompensados varias veces.
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