Opinion, ideas, initiatives Presidencia de la Comisión Europea

Cómo lograr que Juncker no presida la Comisión Europea

Frente al veto de David Cameron en el nombramiento del ex primer ministro luxemburgués a la cabeza del Ejecutivo europeo, el único medio de respetar la democracia es someter su candidatura al voto del Parlamento.

Publicado en 11 junio 2014 a las 16:52

En mi columna del viernes pasado en la edición impresa de este diario (“Cameron en el córner”) daba cuenta de los intentos del Primer Ministro Británico, David Cameron, de bloquear la designación por parte del Consejo Europeo del luxemburgués Jean-Claude Juncker como próximo Presidente de la Comisión Europea.
Cameron parece no haber aprendido nada: en diciembre de 2011 amenazó con bloquear el llamado “Tratado Fiscal” que los miembros de la UE estaban negociando esos momentos si el Reino Unido no obtenía una serie de concesiones. ¿Resultado? Los demás miembros decidieron ignorarle y seguir adelante, firmando el Tratado por fuera de las instituciones europeas, es decir, como un acuerdo intergubernamental, con lo que evitaron cualquier posibilidad de veto británico.
Ahora, vuelve a cometer el mismo error: intentar bloquear el nombramiento de Juncker, y hacerlo a gritos (es decir, en público) cuando no tiene capacidad de veto (la propuesta sólo requiere mayoría cualificada en el Consejo, no unanimidad). Un error que se añade a otro: el de abandonar el Grupo Popular Europeo para formar su propio grupo, lo que ha reducido notablemente su poder de negociación. Como nos cuenta) la prensa británica, pese a varias reuniones entre Cameron y Merkel, esta no da su brazo a torcer, pues hace tiempo que se comprometió públicamente a apoyar a Juncker si este lograba ser el candidato más votado en las elecciones europeas.
[[Insinúa Cameron que el nombramiento de Juncker, un federalista odiado por los Tories británicos sería la espoleta que detonaría la salida del Reino Unido de la UE. ¿Se trata de un farol?]] Eso es no es lo relevante: si la amenaza es seria, y resulta posible que el Reino Unido abandonara la UE con este motivo como detonante, entonces es que la presencia del Reino Unido en la UE está más que agotada. Si no es esto será otra cosa, dirán los demás líderes, y se preguntarán: ¿por qué vivir siempre bajo la amenaza de un nuevo chantaje? ¿Cuál será la próxima petición descabellada de Cameron?
Porque doblegarse ante la amenaza de Cameron supondría “suicidar” al Parlamento Europeo, que se ha jugado lo que queda de su reputación a que el candidato más votado en las elecciones sería el próximo Presidente de la Comisión. ¿Se imaginan que Merkel aceptara humillar al Parlamento Europeo para satisfacer a los euroescépticos británicos? Sería el acabose.
Aunque no simpatizo mucho con Cameron, sí que me atrevería a darle un consejo. Si quiere hundir a Juncker, es muy sencillo, sólo tiene que votar por su designación en el Consejo Europeo y, posteriormente en el Parlamento, incluso podría intentar que lo hicieran también el resto de miembros de su grupo euroescéptico conservador (polacos y checos). Podría sembrar el rumor de que ha logrado algunas promesas inconfesables en cuanto a la limitación de la libre circulación de personas, un tema que obsesiona a los británicos, también en lo relativo a la protección del sector financiero británico, algo que obsesiona al resto de Europa.
¿Se imaginan la reacción de los socialistas europeos? Los socialistas de Schulz están deseando pactar con Juncker y repartirse el poder. Esa ya es una estrategia suicida políticamente: después de haber planteado la campaña electoral europea sobre la crítica a las política de austeridad, apoyar a Juncker, presidente del Eurogrupo en los momentos claves de la crisis del euro, sería muy dañino para ellos. Pero si encima Juncker tuviera el apoyo de Cameron, los socialistas difícilmente podrían votarlo, lo que obligaría a Juncker retirar su candidatura, lo que obligaría a Consejo y Parlamento a buscar otro candidato.
[[Pueden ocurrir muchas cosas en torno al nombramiento del Presidente de la Comisión, pero la peor de ellas es que el asunto se resuelva entre bambalinas y de espaldas al público]]. Juncker debería ser designado, e ir al Parlamento Europeo y someterse a una votación, aunque fuera a sabiendas de que la iba a perder. Y a continuación, Schulz debería hacer lo mismo: presentarse, aunque fuera para perder. Para ellos no sería agradable, pero para el Parlamento y para la ciudadanía europea sería magnífico ver que, ¡por fin!, hay política y se hace política en Europa. Ese proceso se haría a la vista, y los candidatos, estos o lo que vinieran después, tendrían que dejar claro con quién iban a contar y a cambio de qué.
Lo que no se puede hacer es decir que ha llegado la hora de la democracia en Europa y volver a los viejos usos de siempre. Porque si todo este proceso electoral desemboca en una elección consensuada de Juncker con el apoyo de los socialistas, sería un desastre. ¿Se imaginan a los socialistas españoles votando por Juncker, el candidato de Merkel? Dudo que nunca ningún votante socialista volviera a votar en unas elecciones europeas.

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