“Europa quiere jubilaciones a los 70 años”, anuncia el Diário de Noticias en primera página. El 7 de julio, la Comisión Europea presentó un libro verde que detallaba recomendaciones a los Estados sobre la financiación de las pensiones. “El Ejecutivo europeo aboga por un ‘aumento de la edad a partir de la que los ciudadanos dejarán de trabajar y cobrarán una pensión’, con el fin de evitar el colapso del sistema actual”, explica Le Figaro. En declaraciones citadas por este periódico parisino, el Comisario de Empleo europeo [László Andor] explica que su departamento “exhorta a los Estados a promover una vida activa más prolongada. Deben preparar con mucha antelación el ajuste de sus sistemas de pensiones a la demografía”.

Dentro de cincuenta años, solo habrá dos personas en edad de trabajar para financiar la pensión de cada persona mayor de 65 años, recuerda el subdirector de El Periódico de Catalunya, Juancho Dumall. En este sentido, “a la brutal crisis económica, que pasará, se ha unido otra estructural”. Frente a ello, escribe Dumall, “la socialdemocracia debería marcar una hoja de ruta más esperanzadora”, porque “¿tiene sentido económico que mientras los trabajadores se jubilan más tarde, los jóvenes tengan más dificultades para ingresar en el mercado laboral?”Observando la situación española, en la que el número de licenciados en paro se ha duplicado en dos años, Juancho Dumall recuerda que “el derecho a jubilarse con una pensión digna tras una vida laboral en la que se ha contribuido al sistema es uno de los pilares del Estado del bienestar que con tantas dificultades hemos construido. Sería dramático que [la crisis] nos condujera a la proletarización y a la pérdida de derechos sociales”.

Al presentar sus recomendaciones, “el ejecutivo europeo avanza con extrema cautela”, señala Le Figaro, dado que “las pensiones son competencias nacionales en las que la Unión Europea no puede meterse a pesar de que puedan darse cuestiones de mercado interno o de no discriminación”. Pero Bruselas parece haber encontrado la forma de entrar en esta cuestión: “¿Hace falta incluir en los sistemas de pensiones mecanismos automáticos de adaptación a la evolución demográfica para equilibrar el tiempo de dedicación al empleo con el de disfrute de la pensión? ¿Qué papel podría desempeñar la UE respecto a esto?”.

“Retrasar la edad de jubilación y reducir las pensiones son probablemente las medidas más impopulares que pueda tomar un gobierno moderno para estabilizar las finanzas públicas”, opina Tony Barber en su blogde la página web de Financial Times. “Esto explica por qué los responsables políticos de la Unión Europea están cada vez más interesados en la 'despolitización' de las pensiones introduciendo en ellas modificaciones automáticas que no estén sometidas a rifirrafes políticos enconados e infinitos. Sin embargo, advierte Barber, la única alternativa son las soluciones derivadas de un debate político libre y, en algunos momentos, del conflicto. Las soluciones probablemente serán temporales, y requerirán realizar esfuerzos. Pero este es el precio de vivir en una sociedad abierta. No se puede despolitizar todo”.