Ahora que David Cameron se ha distanciado de una mayor integración europea, los artículos de opinión en la prensa británica se han multiplicado. Para Michael White, que escribe en The Guardian, “es un día para pasar mucho miedo”:

… parece que va a llegar el Gran Terremoto, el momento en el que un Gobierno de Londres ejerce el famoso veto británico sobre un asunto importante dentro de la UE y se retira a los márgenes de la Unión Europea, poniendo fin así a cincuenta años de una política más o menos consistente.

Reino Unido, según argumenta el periodista, ha vuelto al “espléndido aislamiento” del que hacía gala cuando era un imperio en el siglo XIX. “Así que hoy día, ¿resulta dicho aislamiento espléndido o miserable? ¿Es para bien o para mal?”

Todavía no he escuchado el descorche de botellas de champán o de celebraciones por parte de los británicos euroescépticos. Cuidado con lo que deseas… que dice el dicho popular. ¿Quién sabe que ocurrirá ahora? Porque Europa, con todas sus locuras y fracasos, se ha convertido en la cabeza de turco de unas debilidades que son en realidad las nuestras. Puede que estemos a punto de volver a darnos cuenta de la cruda realidad. Fue el motivo por el cual nos adherimos en su momento.