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¿Acaso se está convirtiendo el ecologismo en el nuevo Evangelio del siglo XXI? Bien podría parecerlo en el caso del Reino Unido, donde un juez ha sentenciado que las “creencias ecologistas merecen la misma protección en el entorno laboral que las convicciones religiosas”, según un titular de The Independent. Esta resolución histórica pone punto y final a un pleito iniciado por Tim Nicholson, ex directivo de una inmobiliaria, que alega que su despido el pasado año fue consecuencia directa de sus ideas ecologistas, fuente de conflictos entre él y los altos directivos de la empresa. Ante un tribunal laboral —según afirma el diario londinense—, Nicholson “solicitó que se le permitiera recurrir a una legislación especial que protegía el derecho de los individuos a profesar creencias religiosas o filosóficas en el trabajo”. Esta decisión implica que los trabajadores discriminados por manifestar ideas firmes sobre la posición de las empresas ante los recortes de emisiones de carbono o la eliminación de residuos podrían reclamar indemnizaciones a sus empleadores. Los ideales de Nicholson se extrapolan a toda su vida, continúa The Independent. “Ya no viaja en avión, ha reformado su casa para convertirla en un espacio más ecológico y dice temer por el futuro de la especie humana”.