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Antes, los medios de comunicación italianos se conmovían ante los "viajes de esperanza", historias de personas que viajaban al extranjero en busca de un tratamiento médico no disponible en su país. Actualmente, la emigración médica sigue otra tendencia, para terminar con la vida, en lugar de prolongarla. El diario turinésLa Stampa informa sobre el caso de Salvatore Crisafulli, de 45 años, que tras dos años en coma debido a un accidente de tráfico en 2003, quedó parapléjico. Como nunca llegó la asistencia sanitaria a domicilio prometida, los familiares han optado por una solución drástica: llevarle a Bélgica, donde se practica la eutanasia. La iglesia católica se ha pronunciado en contra del plan, mientras que las autoridades sanitarias italianas han prometido inmediatamente que proporcionarán la asistencia que hasta ahora se había denegado. Sin embargo, la historia lanza un debate sobre las interpretaciones de la Constitución italianacon respecto al testamento biológico, pues reconoce el derecho de todas las personas a decidir, incluso en contra del consejo médico, si desea o no someterse a un tratamiento específico.