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En su número dedicado a la Pascua, el semanario de izquierdas New Statesman sopesa la cuestión de Dios, la fe y las creencias, conSlavoj Žižek en su habitual estilo iconoclasta, defendiendo el Cristianismo como inspiración para las políticas radicales. “El Cristianismo es la anti-sabiduría”, escribe el filósofo esloveno. “La sabiduría nos dice que nuestros esfuerzos son vanos, que todo nos lleva al caos, mientras que el Cristianismo insiste hasta lo inaudito en lo imposible”. La tradición cristiana, argumenta, “rechaza la idea de que nuestro destino está en el orden jerárquico, de que cualquier intento de modificarlo y crear un nuevo orden igualitario ha de terminar, necesariamente, en el horror destructivo”. Al postular a San pablo como un héroe de la nueva política de izquierdas, cita a los Efesios: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."