La progresión de los partidos euroescépticos después de los resultados de las elecciones no debe ser razón para inquietarse, argumenta el politólogo Jan Beyers en el diario flamencoDe Standaard. "La ola antieuropea no es una amenaza para la estabilidad política de la Unión Europea, al contrario (...) la Unión es un sistema político dinámico que no se va a romper a las primeras de cambio". Beyers estima que el "refuerzo de los votos antieuropeos es el resultado del proceso de unificación". "Hasta hace muy poco", explica, "la política ha estado dominada por un consenso proeuropeo que no ayudaba a marcar las diferencias entre izquierda y derecha (...) La representación más firme del sentimiento antieuropeo obligará a que los proeuropeos tengan que elaborar con más cuidado su argumentario de cara al electorado. El juego de la política estará mas politizado y afectado por conflictos, y esto hará que resulte más visible para el común de los ciudadanos".