“Poca gente sabe que la Grecia sobreendeudada es un país productor de petróleo. Un pequeño productor, con solo 2.000 de barriles al día, el 0,5% de sus necesidades”, explica Le Monde, que añade que Atenas ha decidido retomar la exploración petrolera y gasística después de haber descuidado sus posibles reservas.

Desde hace algunos meses, [el Gobierno griego] ha lanzado ofertas para exploraciones en las tres regiones en las que se habían llevado a cabo localizaciones y estudios sísmicos a finales de la década de los noventa — en Ionnina, en Épiro, cerca de la frontera albanesa, y en el mar Jónico.

Las grandes empresas petroleras no se han interesado por esos yacimientos que las estimaciones sitúan entre 50 y 100 millones de barriles. Por el contrario,

el vasto espacio marítimo griego cerca de Creta es la mayor fuente de esperanza desde el descubrimiento de gas en Israel y en Chipre: una sociedad noruega (PGS, Petroleum Geo Services) acaba de ser elegida para realizar estudios sísmicos en una amplia zona marítima de 220.000 km2 durante 18 meses.

Otra “buena noticia poco común” para este país afectado por la crisis, “Grecia va a convertirse en el primer productor de oro de Europa”, informa La Tribune. Tras recordar que Grecia dispone ya de un “potencial minero importante” (bauxita, perlita), el diario económico explica que

Grecia podría convertirse en 2016 en el primer productor aurífero de Europa, y suplantar a Finlandia, 40º productor mundial.

La razón, por muy paradójica que parezca, es la siguiente: la crisis económica. Debido a ella, Atenas acelera la liberación de los permisos de explotación de su subsuelo, dado que la política griega “estaba [hasta ahora] ampliamente asentada sobre el clientelismo”. Los proyectos de las dos empresas mineras – la canadiense Eldorado Gold y la australiana Glory Resources, tras haber obtenido estos permisos, deberían conseguir que la producción del aurífero griego “salte de 16.000 onzas [1 onza = 31,1g] en 2011 a 425.000 onzas para 2016” y generar numerosos empleos.