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Las protestas en los medios turcos siguen al rojo vivo un mes después de que se conociese que un niño turco, llamado Yunus, vive en un hogar de acogida de una pareja de lesbianas en los Países Bajos.

“El colectivo que desdeña a los Países Bajos está haciéndose oír cada vez más alto. Esta actitud hostil se desprende de que en Turquía no se concibe la idea de un hogar de acogida con madres lesbianas”, explica un diario holandés.

Sin embargo, en las redes sociales, el asunto toma un cariz totalmente distinto. Muchos turcos se alegran de que el chico viva en una familia y no esté vagando por las calles. En Turquía únicamente un 2% de los niños indigentes vive en una familia de acogida, un número muy reducido si se compara con la media europea del 75%.

Los políticos holandeses temen ahora que la visita del jueves del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, a su país se vea eclipsada por este hecho.