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En 2012 emigraron a Alemania 1,08 millones de personas, de las que 966.000 eran extranjeras. Es el número más alto registrado desde 1995, según informa el Frankfurter Allgmeine Zeitung, que titula la “inmigración bate un récord en Alemania en 2012”.

Según las estadísticas oficiales, la inmigración aumentó en un 13% en relación a 2011. La mayoría de los inmigrantes extranjeros procede de Polonia, Rumanía y Bulgaria.

Esta tendencia anima a las autoridades. “Este flujo representa una gran oportunidad en todos los ámbitos, puesto que este nueva ola de inmigrantes es más joven y está mejor formada”, declaraba la ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen.

A pesar de ello, varias decenas de miles de puestos de trabajo no están cubiertos, especialmente en el sector asistencial. Una carencia que se verá reducida gracias al “nuevo reglamento sobre el empleo, que entra en vigor el 1 de julio [y que abre el mercado de trabajo también a los trabajadores extracomunitarios], y que facilitará la inmigración a los trabajadores especializados”, explica el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Los países de Europa Central y Oriental y los del sur de Europa, que sufren la crisis, son los principales proveedores de mano de obra inmigrante de Alemania. El País recoge que:

Hoy, el grueso de los emigrantes de otros países llegados a Alemania proviene del este de Europa. Pero el aumento más llamativo es el de emigrantes desde países afectados por la crisis del euro, como España [49 933 trabajadores en 2012]. Es el caso de Grecia, salieron 10.000 inmigrantes más que en 2011 (34.109 en total) o Portugal, 4.000 más que en 2011 (11.762 en total). […] el principal emisor de inmigración de la Unión Europea hacia Alemania es Polonia, desde donde salieron en 2012 la friolera de 176.000 trabajadores, un 8% más que en el año anterior. El siguiente país es Rumanía, con 116.000, 21.000 más que en 2011. Bulgaria es tercera de la lista con 59.000.

Italia tampoco se queda atrás, porque más de 42.000 italianos emigraron a Alemania el año pasado, según publica Il Manifesto, que compara en portada ese país con “Lamerica”, la América con la que soñaban los emigrantes de finales del siglo XIX. Para el diario comunista, sin embargo:

para Alemania es una ventaja: su demografía está en declive y necesita mano de obra fresca. Pero para los países del sur se tata de una pérdida, porque invierten dinero en formar a esos jóvenes titulados que constituyen el grueso de los emigrantes.

En parte, ese éxito tan grande se debe a la eficacia de la Agencia Federal del Empleo alemana, explica Mediapart: