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"Italia también bombardeará Libia", titula el Corriere della Sera. Tras semanas de titubeos acerca de la campaña, el Gobierno italiano —que había abierto bases aéreas a la coalición, pero limitaba su papel a acciones "no letales"— ha anunciado que sus fuerzas aéreas están ya a disposición de la OTAN para participar en misiones de ataque contra las tropas de Gadafi. Pero la Liga Norte y otros miembros de la coalición italiana expresaron su total oposición, alegando de nuevo que la caída de Trípoli tendría consecuencias terribles en el control de la inmigración y en los intereses italianos en la zona. Para evitar complicaciones, la decisión no se votará en el Parlamento. El editorial del Corriere aprueba este cambio de rumbo del Gobierno, pues de esta forma Italia ya no está “atrapada en medio" de las posturas encontradas de Francia y Alemania. Por su parte, La Repubblica se queja de que esa decisión se haya tomado "de la peor manera posible, sin una evaluación estratégica previa y cediendo ante la presión de EE. UU […] Dada su frágil situación, Berlusconi no podría permitirse buscar enemigos en Washington".