¿Será arrastrada Europa a un conflicto en Oriente Medio? El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo una serie de ataques aéreos contra Irán. Resultado: numerosas víctimas y daños materiales, la decapitación de un comandante militar iraní y, sobre todo, la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí. Si bien por el momento se descarta una intervención estadounidense en suelo iraní, esta guerra encubierta ha transformado profundamente el equilibrio de las fuerzas en la región en un solo fin de semana.
Varias bases militares en las que se encontraban recursos estadounidenses en países como Baréin, Kuwait, Qatar o los Emiratos Árabes Unidos han sido objetivo de la respuesta iraní. Hezbolá se unió al conflicto y atacó a Israel el 2 de marzo antes de sufrir la respuesta del Estado hebreo.
En medio de esta escalada militar, la Unión Europea tiene dificultades para encontrar su lugar y hablar de manera unánime. Aunque en un primer momento el bloque condenó con prudencia a Irán y pidió una “contención máxima” y el “respeto al derecho internacional”, parece que Francia, Alemania y el Reino Unido han tomado la vía opuesta. Además de una condena firme a los ataques iraníes, estos países han afirmado su intención de defender sus intereses en la región, posiblemente a través “de acciones defensivas proporcionadas” destinadas a neutralizar el armamento iraní “en su origen”.
Una primera alineación con el bando estadounidense que se refleja en las palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien se ha mostrado favorable a una “transición creíble” en Irán tras la muerte de Jameneí; la primera declaración de este tipo para el ejecutivo europeo.
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