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Esther Lynch: “La extrema derecha ha sido la mayor beneficiaria de las políticas de austeridad”

¿Cuál es el futuro de la Europa Social después de las elecciones europeas? Una conversación con Esther Lynch, Secretaria General de la Confederación Europea de Sindicatos (ETUC).

Publicado en 18 junio 2024

Esther Lynch es secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, la mayor organización sindical a nivel europeo, que representa a unos 45 millones de personas trabajadoras (93 organizaciones sindicales en 41 países europeos).

Voxeurop: ¿Cómo podemos analizar la tasa de abstención en las últimas elecciones de la UE con relación al nivel de desigualdad en Europa?

Esther Lynch: Las encuestas previas a las elecciones al Parlamento Europeo evidenciaron que muy probablemente la masa trabajadora priorizaría la lucha contra la pobreza, la calidad de los servicios públicos y la creación de puestos de trabajo. Sin embargo, también evidenciaron que había menos probabilidades de que esa masa votara, en comparación con las probabilidades de que lo hiciera la patronal. Asegurar que la clase trabajadora participe en las elecciones es fundamental para asegurar que Europa actúe respetando sus prioridades.

A lo largo de estos 40 últimos años, hemos presenciado en todos los países de la Europa Occidental el cambio en la forma de votar conforme a la clase: las clases trabajadoras han empezado a votar a las derechas. ¿Son responsables de esto las izquierdas? La cuestión del trabajo y de las condiciones laborales constituye el meollo de este problema. ¿Qué podemos decir sobre la situación en Europa hoy en día?

Un estudio de la Fundación Hans Bockler demuestra que las personas insatisfechas con su salario y sus condiciones laborales y que no pueden cambiar muchas cosas con respecto a su empleo, probablemente serán más vulnerables a los mensajes de la extrema derecha. En contraste con esto, unas mejores condiciones laborales crean confianza en los procesos e instituciones democráticos. Otro estudio (Los costes políticos de la austeridad, 2022) muestra que la extrema derecha ha sido la principal beneficiaria de las políticas de austeridad que han destruido los salarios y las condiciones de trabajo que tanta negociación colectiva necesitaron.

El auge de la extrema derecha es una reacción contra las políticas neoliberales que debilitaron nuestro modelo social. Por lo tanto, no es sólo una responsabilidad de las izquierdas. Todas las fuerzas democráticas tienen la responsabilidad de hacer que renazcan la seguridad y la esperanza generando empleos de calidad y niveles de vida más altos, mejores servicios públicos y una transición justa en la que los trabajadores tengan voz y voto, de modo que ningún trabajador o comunidad quede atrás.

En los últimos tres años, hemos visto un nuevo interés por los sindicatos en Europa. Los trabajadores de todas partes han tomado las calles. Ya sean agricultores, trabajadores de fábricas, personal sanitario... ¿Qué podemos decir sobre las condiciones laborales en Europa hoy en día?

Una flagrante injusticia es lo que subyace tras el creciente malestar social en todos los sectores de la economía. Una de las exigencias clave de las protestas de los agricultores ha sido controlar el poder de las multinacionales dentro de su sector, ya que estas empresas hacen bajar los precios agrícolas en detrimento de los salarios y las condiciones laborales. Esta es una experiencia muy sufrida por las personas que trabajan en factorías de Amazon.

Necesitamos elevar los estándares en todos los sectores de la economía. Deberíamos hacerlo subordinando la financiación pública a unas condiciones sociales dignas, como hizo la administración Biden en Estados Unidos con la Ley de Reducción de la Inflación.

Actualmente, para que las explotaciones agrícolas familiares reciban dinero público se les exige más que a las multinacionales como Amazon, a las que se les siguen adjudicando contratos sin competencia o basándose únicamente en el hecho de que ofrecen el precio más bajo.


Las empresas no deberían recibir dinero público a menos que actúen en interés público. Deberían negociar salarios y condiciones laborales decentes con los sindicatos y reinvertir los beneficios para crear nuevos puestos de trabajo y aumentar la productividad.

¿Cuál es el futuro de la Europa social?

Durante la campaña electoral, se me preguntó repetidamente si unos resultados como estos representarían que iba a ser mucho más difícil consolidar el progreso social en el mandato venidero. Estos resultados hacen que el progreso social sea más urgente que nunca; y todavía existe una mayoría democrática dispuesta a conseguirlo.

La clase política que ostenta el poder no debe dar por descontado, ni mucho menos, que el apoyo de los trabajadores seguirá existiendo para Europa si los políticos no aprovechan esta oportunidad para cambiar las adversas circunstancias actuales, ocupándose de las auténticas prioridades de la gente trabajadora. Parafraseando al expresidente de la Comisión Jacques Delors, nuestro objetivo tiene que ser asegurar que –antes de las próximas elecciones europeas– la gente de a pie pueda disfrutar de la experiencia cotidiana de una Europa social tangible.

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