“¡Quizás les dan miedo nuestras normas!”
Islandia ha vuelto a elegir seguir su propio camino. El 29 de agosto tuvo lugar otro referéndum sobre el reinicio de las negociaciones para una posible adhesión de la isla a la Unión Europea. El “no” se impuso con un 52,8 %, tras una votación marcada por una participación elevada (82,5 %) e importantes diferencias territoriales: las únicas circunscripciones que votaron a favor pertenecen a la región de la capital, Reikiavik.
El país retiró oficialmente su candidatura en 2015, aunque sigue integrado profundamente en la UE: forma parte del Espacio Económico Europeo, del espacio Schengen y de algunos programas, como el Erasmus. Un acercamiento repleto de dificultades, ya que el país ha incorporado miles de textos europeos a su legislación sin participar en las decisiones que se toman en Bruselas.
Las preocupaciones relacionadas con la economía fueron decisivas. La campaña de los contrarios a retomar las negociaciones se concentró principalmente en la protección de la pesca, un sector clave de la economía del país. Al argumentar que la adhesión expondría a los pescadores locales a las normativas europeas y a inversiones extranjeras, los partidarios del “no” consiguieron convencer a las regiones rurales de un país en el que la pesca representa el 40 % de las exportaciones y el 7 % del PIB.
¿Aprecias nuestro trabajo?
Ayúdanos a sacar adelante un periodismo europeo y multilingüe, en acceso libre y sin publicidad. Tu donación, puntual o mensual, garantiza la independencia de la redacción. ¡Gracias!
