Los secretos de la fortaleza de Europa

La UE intenta reforzar sin cesar la vigilancia de sus fronteras exteriores, utilizando tecnologías cada vez más costosas. Pero ¿son eficaces? Y en nuestras democracias, ¿quién controla a los controladores?, se pregunta Groene Amsterdammer.

Publicado en 4 octubre 2012 a las 10:50

"No hay alternativa”, afirmaba Franco Frattini, comisario europeo encargado de Justicia, Libertad y Seguridad, hace cuatro años ante el Parlamento Europeo. Puesto que los delincuentes disponían de una tecnología mejor que la nuestra, anunciaba dos proyectos. El primero proponía la vigilancia permanente de todas las fronteras exteriores e incluía el uso de aviones no tripulados para detectar a los inmigrantes en el mar. El segundo se refería a la instauración de "fronteras inteligentes", que permitieran el reconocimiento biométrico de todas las personas que entraran y salieran de Europa.

El Parlamento Europeo está examinando actualmente el primer proyecto, Eurosur (sistema europeo de vigilancia de fronteras), cuya puesta en marcha está prevista para el 1 de octubre de 2013. "Todos los Estados miembros deben crear un centro que coordine el conjunto de las actividades de vigilancia de las fronteras llevadas a cabo por la policía, las aduanas y la marina”, explica Erik Berglund, director encargado del refuerzo de la capacidad dentro de Frontex, la agencia europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores, situada en Varsovia. “Hasta ahora, el uso compartido de la información sólo se ha producido a título voluntario”.

Berglund destaca que Eurosur tiene un triple objetivo: “Detectar a los inmigrantes clandestinos, luchar contra la delincuencia internacional y salvar a los refugiados que huyen en barco”. Según las ONG, este último aspecto es sobre todo un argumento de venta. "Eurosur puede que contribuya a localizar los barcos”, comenta Stephan Kessler del Servicio Jesuita a Refugiados en Bruselas. "Pero sigue sin existir un procedimiento para determinar quién debe salvar a las personas y dónde deben solicitar el estatus de refugiado. El año pasado, Malta e Italia se pelearon durante 5 días por una pequeña embarcación que llegó por mar”.

“Fronteras inteligentes”

Según los autores de Borderline, un informe realizado por encargo de la Fundación Heinrich Böll, Eurosur es un proyecto deficiente desde el punto de vista técnico y organizativo. "Los únicos que han intentado determinar si el sistema va a funcionar son Frontex y los proveedores de la tecnología”, señala Mathias Vermeulen, coautor del informe y especialista en derecho internacional en el Instituto Universitario Europeo de Florencia. "No existe ningún organismo de vigilancia y la Comisión estima que el proyecto debería costar, de aquí a 2020, 340 millones de euros, pero nosotros calculamos que será dos o tres veces esa cantidad”.

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En este momento ya es imposible detener el tren en marcha, opina Mathias Vermeulen. No es el caso aún de la propuesta de "fronteras inteligentes”, que estudia la Comisión. El portavoz aún no quiere decir nada al respecto, pero ya se sabe que se ha previsto lo que se denomina un sistema de entrada y salida, así como un programa de registro de los viajeros cuyo fin es simplificar las verificaciones en las fronteras para los viajeros habituales. En el caso de los viajeros no europeos, se almacenarán una serie de datos, como la fecha y el lugar de entrada, la dirección de contacto temporal en la UE y los datos biométricos, como las huellas digitales y una foto digital. A la salida, se volverá a escanear a la persona, para que el sistema pueda determinar quién se ha quedado en el país de forma ilegal.

Cada año, se registran de 100 a 150 millones de visitantes en Europa. Por ello, Max Snijder, asesor de biometría, se muestra escéptico: "No tenemos ninguna experiencia en este tipo de megasistemas. ¿Quién comunicará la información en caso de fallecimiento? ¿Y si una persona no regresa, qué haremos? Todos esos aviones y todas esas patrullas costeras no tendrán ninguna utilidad. ¿Y quién tendrá acceso a los datos?”.

Delincuentes en potencia

El término "fronteras inteligentes” se ha elegido bien desde el punto de vista táctico, comenta Mathias Vermeulen. "Ahora tenemos la impresión de que se puede elegir entre fronteras inteligentes o tontas. En ese caso, está claro: queremos las inteligentes, por supuesto”. Pero en su opinión, la protección de los datos constituye un problema fundamental: "Según los términos de la legislación europea, es necesario tener un motivo legítimo para almacenar las características físicas de una persona. Pero con este proyecto, se considera a todos los viajeros delincuentes en potencia. Y es posible que las personas que no salgan del país a tiempo estén en el hospital, por ejemplo".

Según la Comisión, el sistema únicamente tiene como fin exponer una imagen estadística general de la inmigración. En este caso, se trata de una operación estadística más que costosa: la puesta en marcha de fronteras inteligentes cuesta 450 millones de euros y el funcionamiento asciende a 190 millones al año. El Sistema de Información de Schengen, otro gran proyecto informático de la UE, acabó costando cinco veces más de lo previsto.

La experiencia de Estados Unidos revela más motivos para mostrarse reticente. Según un estudio realizado en 2008, el control biométrico en la entrada permitió localizar a 1.300 visitantes no deseados. Los gastos ascendían ya a 1.500 millones de dólares. ¿Es rentable un sistema que cuesta un millón de dólares por caso? En lo que respecta al proyecto Secure Border Initiative, para controlar de forma permanente las fronteras con México y Canadá, se destinaron 3.700 millones de dólares. Pero los fondos se recortaron en 2010. Resultaba demasiado complicado desde el punto de vista técnico y no era rentable, concluyó la Government Accountability Office [el organismo del Congreso de Estados Unidos encargado de la auditoría de los gastos públicos]. Por desgracia, la UE no dispone de un organismo independiente como el estadounidense para controlar los proyectos informáticos.

Una sociedad de vigilancia

Actualmente, el Parlamento Europeo se encuentra ante los hechos consumados. El 10 de octubre, debe decidir sobre una serie de enmiendas, sin poder cambiar gran cosa en el contenido. La tecnología es la que fija el rumbo. Tanto Frontex como la Comisión, así como los Estados miembros y los parlamentarios, a menudo simplemente se rigen por el principio de "cuanto más, mejor".

"El control de las fronteras se convierte en una máquina omnipresente, imperceptible, que divide constantemente a las personas entre deseables e indeseables”, escribe Huub Dijstelbloem, autor de The Migration Machine. "Pero no se dice nada sobre el objetivo en última instancia. La lógica tecnológica que se aplica actualmente es extremadamente deficiente desde el punto de vista democrático, ya que los objetivos no se pueden discernir, mientras que su impacto es enorme. Estamos pasando de la Fortaleza de Europa a una sociedad de vigilancia”.

Debate

La inmigración también es un negocio

“Hoy las fronteras sirven para generar beneficios financieros e ideológicos”, afirma Claire Rodier en una entrevista concedida a Libération. La abogada de Gisti, una asociación francesa de apoyo a los inmigrantes, acaba de publicar Xénophobie business [Negocio Xenofobia] un libro sobre la gestión de los flujos migratorios por parte de los Estados. Ella defiende que

cada nuevo dispositivo de control [parece] no tener otra utilidad que la de revelar los fallos y las lagunas de los precedentes, y como finalidad justificar los siguientes. La agencia europea de fronteras, Frontex, es un ejemplo más de esta paradoja. En 5 años, ha visto como su presupuesto se multiplicaba por quince. […] Sería interesante realizar un balance global de las incidencias financieras de los centros de internamiento de extranjeros, que representan una parte nada despreciable de “la economía de seguridad”. También las infraestructuras y la intendencia, haría falta tener en cuenta el coste de la asistencia jurídica, médica y psicosocial, o incluso el de los escoltas que acompañan a los expulsados, otro mercado muy lucrativo para algunas empresas de seguridad. La opinión pública debe conocer esta situación.

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