Madrid y Roma, dos crisis diferentes

Uno acata las rigurosas exigencias de Alemania y el BCE, y el otro titubea, enredado como está en sus juegos políticos. España e Italia, no obstante, juegan ambos un papel crucial respecto al futuro de la moneda única.

Publicado en 8 septiembre 2011 a las 14:50

España la responsable, Italia la desmadrada. Desde 2008, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asumido una tras otra las directrices procedentes de Bruselas y Belín; por su parte, el excéntrico Silvio Berlusconi, ha titubeado ante los avisos de la Comisión, actuando casi siempre con desorden cuando se trataba de adoptar medidas enérgicas y rigurosas que atemperasen la furia de los mercados. «Italia remolonea con una laberíntica aprobación de su plan de ajuste, del cual se han redactado tres versiones en las últimas semanas, en un contexto de enorme confusión política y fuerte contestación sindical», aprecia Enric Juliana, corresponsal en Madrid del diario catalán La Vanguardia.

«España es más fácil de disciplinar que Italia. Lo estamos viendo estos días. Pese a su inveterado orgullo, es más obediente cuando las cosas se ponen serias», afirma el autor. Italia, con más deuda y más déficit pero menos paro, posee una democracia más duradera y más acostumbrada a la inestabilidad. También, recuerda Juliana, cuenta con unos sindicatos de clase más fuertes que las centrales españolas. Y todo eso «los alemanes lo saben y por ello juzgan del todo imprescindible la disciplina de hierro de la península Ibérica».

Lea aquí el artículo de La Vanguardia.

Regla de oro

Bruselas no está satisfecha

LeMonde asegura que, mientras en varios Estados miembros se debate la adopción de laregla de oro -uno de los elementos del «Pacto Euro Plus» acordado bajo la presión de Angela Merkel-, «las autoridades europeas desconfían”de estos proyectos de incluir límites del endeudamiento de los Estados en las constituciones. «Pueden ayudar, pero lo más importante es que se ahorre» lo necesario, afirma por su parte el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. «De hecho, los Gobiernos no necesitan esta regla y pueden hacerlo sin una disposición constitucional».

El mismo principio de equilibrio presupuestario es “una piedra angular” del Pacto de estabilidad y de crecimiento europeo, recuerdan los funcionarios europeos. Pero antes de la crisis el Pacto no bastó para imponer un mínimo de disciplina y se está reforzando para prevenir mejor y para sancionar con más dureza los nuevos patinazos. Y ahora, varios países, entre los que se encuentran Francia, se muestran muy reservados sobre el refuerzo del Pacto, destaca Le Monde. “Desde hace varios meses Francia se niega a adoptar procedimientos demasiado automáticos para incitar a un Estado a que evite el descontrol de sus cuentas públicas. (…) Esta posición contribuye a bloquear las transacciones en curso entre los Veintisiete y el Parlamento Europeo. En Bruselas se ha recibido tan mal, que Francia, junto a Alemania, recalca su intención de reforzar el gobierno económico de Europa”.

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