Nadie mueve un dedo para atrapar a Assad

Cada vez se plantea con más urgencia la pregunta de cómo oponerse a las masacres de Siria. Occidente, con Europa a la cabeza, se muestra impotente e indeciso. Tras la intervención en Libia, ¿han cambiado las condiciones?

Publicado en 16 febrero 2012 a las 15:16

El 8 de febrero, en la mesa de operaciones de un hospital de Homs asediado por las fuerzas del presidente Assad, yace un niño de 2 años. Está muerto. Un obús del ejército cayó en la casa en la que vivía con sus padres. "¿A qué espera la ONU? ¿A que todos los niños y las mujeres del pueblo mueran?". El [activista anti-Assad] británico de origen sirio Danny Abdul Dayem comenta esas impactantes imágenes difundidas a través de un video de YouTube.

"Cadáveres sobre la calzada, pedazos de personas desperdigados par todos lados. ¿Por qué nadie nos ayuda? ¿Dónde está la humanidad de la gente? ¿Dónde demonios está la ONU?", se pregunta desesperadamente. Tras 11 meses, las fuerzas de Bachar al Assad reprimen con una gran eficacia las manifestaciones ciudadanas. El número de víctimas civiles supera ya las 5 000.

No hay fronteras delimitadas entre ambos bandos

Y sin embargo, Rusia y China han vetado una reciente resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exigía el cese inmediato de la violencia. La opinión pública internacional se muestra cada vez más dividida entre dos posturas. Por un lado, los partidarios de una intervención internacional según la doctrina de la responsabilidad de proteger (“responsability to protect”, R2P), adoptada en 2005 por la Asamblea General de la ONU.

Esa doctrina permite que la comunidad internacional intervenga, empleando medios pacíficos y militares, cuando bajo la soberanía nacional el Gobierno de un Estado comete crímenes contra la humanidad. En el caso de Siria, eso significaría que la Liga Árabe y Turquía, con el apoyo de la OTAN, crearían una zona tapón liberada de las fuerzas gubernamentales para proteger a los rebeldes.

Por otro lado, están los prudentes. Ellos aluden a que Siria no es como Libia y que las condiciones sobre el terreno que han hecho posible que las operaciones de la OTAN hayan tenido éxito no se dan en este caso. La oposición siria es mucho más frágil y está fragmentada.

No hay "fronteras" bien delimitadas entre ambos bandos, que las fuerzas aéreas puedan asegurar, tal y como ocurrió en Bengasi. Y que las ejecuciones en Siria tengan lugar en zonas urbanas densamente pobladas complica aún más las cosas.

¿Quién quiere apoyar una intervención en el mundo árabe?

Pero ¿quién en Occidente trata todavía de apoyar una nueva intervención en el mundo árabe? Cuando se produjo en Libia, el debate sobre el hundimiento del euro parecía todavía algo de ciencia ficción. Sin embargo es muy real. Además, es poco probable que en un año electoral, con economías nacionales frágiles, los líderes de Estados Unidos y de Francia demuestren el mismo entusiasmo.

Además, la entente cordial franco-británica parece haberse evaporado tras la apocalíptica cumbre europea de diciembre, cuando ante la presión del aliado francés, la "City de Londres" se vio obligada a saltar del tren de la integración. ¿Habrá recuperado Alemania su vocación intervencionista? Eso constituiría sin duda alguna la sorpresa del año.

Estos últimos meses, Rusia ha sido el defensor más agresivo de los intereses del régimen de Assad frente a todo el mundo. "Puede que se deba a que Siria alberga la única basa militar naval rusa fuera del espacio soviético, en Tartus", resume Dmitry Gorenburg, del Davis Center de Harvard.

Una pica rusa en Oriente Medio, esencialmente para el avituallamiento de los buques rusos que navegan por el Mediterráneo. Y los crímenes contra los derechos humanos no han desalentado a Rusia a la hora de abastecer de armas a Siria: en 2010, Damasco compró casi un 6% del total de ventas de armas rusas. Las inversiones de las empresas rusas para extraer gas natural en Siria ascienden a 20.000 millones de dólares.

En definitiva, que una chispa siria podría prender todo el barril de pólvora regional, al exportar la guerra civil a Líbano, a Jordania y a Irak. E Irak es un recuerdo todavía muy presente como para mantener a los estadounidenses alejados de una nueva incursión en Levante.

Diplomacia europea

Ashton toca fondo

Cegada por la crisis de la deuda, Europa es incapaz de reaccionar ante la situación en Siria. Es la última prueba del “fracaso de la política exterior europea, en teoría reforzada con el Tratado de Lisboa”, afirma en el diario ABC José María de Areilza. En su opinión,

la primavera árabe ofrece varios estudios de caso sobre la ineficacia creciente de la acción europea, apoyada en un poder de atracción o «soft power» que no funciona ante las matanzas libias o la guerra civil en Siria.

Areliza critica en concreto el papel de Catherine Ashton. Sostiene que la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la UE

ha tocado fondo, lo que parecía difícil. Lo ha conseguido al negociar un acuerdo en el que las acciones de su servicio exterior quedan subordinadas a las autorizaciones burocráticas de los tres comisarios que compiten abiertamente con ella en el seno del ejecutivo europeo.

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