¿Va Donald Trump a relajarse por fin con Groenlandia? Es lo que parece indicar el acuerdo firmado entre Estados Unidos y Dinamarca, anunciado el 18 de septiembre. El presidente estadounidense afirma que el texto prevé un “control total” de la seguridad de la isla por parte de las fuerzas estadounidenses, sin comprometer la soberanía del territorio. Concretamente, permitirá aumentar la presencia militar estadounidense y prohibir a los adversarios de Estados Unidos (China y Rusia en particular) instalarse en el territorio groenlandés sin la autorización de Washington.
Al haber obtenido –aparentemente– lo que querían, las dos partes se han atribuido la victoria diplomática. Por un lado, Donald Trump alardeó de haber obtenido las garantías de seguridad que tanto ansiaba. Por otro, los daneses han expresado su satisfacción con este acuerdo, que preserva los intereses de Copenhague, y cruzan los dedos para que ponga fin a las continuas amenazas de Trump. Sin embargo, algunos críticos consideran que no hay razones para alegrarse: el acuerdo sobre Groenlandia, que llega tras meses de presión política y amenazas, normaliza la coacción como estrategia de negociación.
¿Aprecias nuestro trabajo?
Ayúdanos a sacar adelante un periodismo europeo y multilingüe, en acceso libre y sin publicidad. Tu donación, puntual o mensual, garantiza la independencia de la redacción. ¡Gracias!
