Quizás uno de los debates más acalorados de los últimos años ha llegado a su fin. Tras más de un cuarto de siglo de negociaciones, el acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea debería firmarse el 17 de enero. El texto promete establecer una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo mediante la reducción de los aranceles aduaneros entre la UE y cinco países de Sudamérica: Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
El acuerdo ha sido objeto de mucha polémica en varios países europeos, desde Francia hasta Polonia, pasando por Bélgica, Irlanda o España; donde los agricultores han salido a las calles, preocupados por las repercusiones económicas del acuerdo. No son los únicos: varias organizaciones medioambientales denuncian un texto que, según ellas, permitiría entre otras cosas la destrucción de la selva amazónica, el comercio simplificado de pesticidas y la importación de bienes de consumo altamente contaminantes.
El rechazo también se ha dado en la esfera política, como lo demuestra la oposición (al final, ineficaz) a la firma del tratado por parte de Francia, Polonia, Irlanda, Austria y Hungría. Sin embargo, no todo está ganado: el Parlamento Europeo debe pronunciarse y este podría poner resistencias. Por su parte, los decepcionados del mundo rural pretenden seguir con los bloqueos.
¿Aprecias nuestro trabajo?
Ayúdanos a sacar adelante un periodismo europeo y multilingüe, en acceso libre y sin publicidad. Tu donación, puntual o mensual, garantiza la independencia de la redacción. ¡Gracias!
