Después de contar con el apoyo de alrededor de un millón de votantes para convertirse en el noveno presidente de Irlanda, como señala el titular del pasado sábado del Irish TImes, Michael D. Higgins apuesta por ser un "presidente para todo el mundo", y anuncia su cese inmediato como miembro del Partido Laborista.
En el Irish Independent, el columnista Brendan Keenan se pregunta acerca de la dificultad de esta situación: "Ahora, será el representante elegido por la gente, pero estará amordazado por la Constitución que encarna al mismo tiempo que pasan muchas cosas con las que él está obligado a estar en profundo desacuerdo. ¿Se puede hacer algo antes de que explote de frustración o, peor, se hunda en un amargo silencio?"
A pesar de todo, Keenan concluye afirmando que el nuevo presidente puede jugar un papel importante a la hora de convencer de la política del Gobierno a los ciudadanos. "Lo más difícil para un Gobierno es ponerse de acuerdo en algo que pueda ser presentado como una estrategia conjunta teniendo en cuenta los problemas de la reducción de préstamos, la protección a los más vulnerables, la promoción de las exportaciones y la inversión, y el cumplimiento de los requisitos de nuestros prestamistas - tanto la troika como los mercados".
Desde la década de 1980 y la financiarización de la economía, los actores financieros nos han mostrado que los vacíos legales esconden una oportunidad a corto plazo. ¿Cómo terminan los inversores ecológicos financiando a las grandes petroleras? ¿Qué papel puede desempeñar la prensa? Hemos hablado de todo esto y más con nuestros investigadores Stefano Valentino y Giorgio Michalopoulos, que desentrañan para Voxeurop el lado oscuro de las finanzas verdes; hazaña por la que han sido recompensados varias veces.
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