1.500 operarios de las acerías de ArcelorMittal en Lieja (Bélgica) y Florange (Francia) se dieron cita en el Parlamento Europeo de Estrasburgo para pedir a la UE que intervenga para impedir el cierre de estas dos factorías y los casi 3.000 empleos que se perderán en su caso (de los cuales 2.300 en Bélgica).
La policía prohibió su entrada en el Parlamento, y en los disturbios que siguieron se produjeron 12 heridos (entre los que hubo 12 policías).
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