En Somalia no hay pobreza, sino lo siguiente: miseria. "Urge actuar,no hablar", opina Darío Valcárcel en el diario ABC. Pero no actuar sin ton ni son, ya que "algunos debemos explicar qué pasa y cómo pasan las cosas en el cuerno de África". El autor cree que este país desmembrado -el Gobierno, de hecho, solo hace patente su autoridad en algunas partes de la capital, Mogadiscio- necesita cuatro cosas: "organización, es decir, ingeniería de supervivencia; segundo, médicos y medicinas; tercero, una fuerza policial, que hoy debe ser importada; y por último alimentos. No para una semana, sino para un año".
"Desde los años 1970, el Banco Mundial y el Fondo Monetario han contribuido a desestructurar la sociedad somalí, cuando paradójicamente trataban de proporcionarla una estructura eficaz". El equilibrio nómada con la agrícultura sedentaria redujo el papel del Estado hasta la insignificancia. Y una guerra civil carcome a la población. "Especialmente ante países como Somalia", concluye el autor, "la Unión Europea debe ofrecer una transparencia siempre verificable".
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