El sol se pone en Uman. Esta ciudad en el Óblast de Cherkasy de Ucrania, está a unas dos horas en autobús desde Kiev.En la calle Pushkin, el epicentro judío de la ciudad, cientos de judíos han empezado a cantar a coro. Algunos bailan, otros se golpean el pecho. Sus brazos alzados parecen querer tocar el cielo. Esta es la segunda peregrinación a Uman desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022.
Cada Rosh Hashaná, o Año Nuevo judío, esta pequeña ciudad de unos 90 000 habitantes acoge la mayor peregrinación judía fuera de Israel. Según el Ministro del Interior ucraniano, estaban presentes más de 35 000 peregrinos, en su mayoría judíos ortodoxos.
Decenas de miles de judíos de Israel, Francia, Estados Unidos y otros lugares han hecho el viaje para presentar sus respetos ante la tumba del rabino Nahman de Breslev. Este santo jasídico del siglo XVIII es célebre por sus enseñanzas sobre la alegría, la danza y el canto, que consideraba fundamentales para la fe judía.
Desde su muerte, su tumba se ha convertido en un lugar de peregrinación para sus seguidores, conocidos como los jasidim de Breslev, y para cualquier judío que busque su acercamiento a Dios.

Since his death, his tomb has become a place of pilgrimage for his followers, known as the Breslev Hasidim, and for any Jew seeking to draw closer to God.
Europa del Este en general, y Polonia y Ucrania en particular, figuran en el imaginario colectivo de muchos judíos como el lugar donde fueron aniquilados. Muchos judíos originarios de Europa del Este conservan cierto rencor hacia esta tierra, que consideran un cementerio al aire libre, debido al hetmanato cosaco y al Holocausto. Hoy en día, la comunidad judía de Ucrania apenas llega a las 45 000 personas, mientras que en 1941 había más de 2,7 millones de judíos viviendo en Ucrania.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Rusia por presentar su guerra de agresión como una operación de desnazificación, Ucrania es actualmente (según el Centro de Investigación Pew) el país menos antisemita de Europa. Además de Israel, también es la única nación del mundo cuyo jefe de Estado es judío. Hoy, Ucrania está haciendo un esfuerzo por reconectarse con su pasado judío, aunque esto pueda entrar en conflicto con otras partes de su historia, y está alentando la restauración del patrimonio histórico judío.
Un lugar para todos los judíos
“Hay toda clase de judíos aquí en Uman”, explica Levi Breslever, un judío ortodoxo de Jerusalén, discípulo del rabino Nahman. “Hay judíos seculares, judíos sefarditas (con ascendencia norafricana), judíos asquenazíes (con ascendencia de Europa del Este), judíos jasídicos, discípulos del jasidim de Breslev, tradicionalistas… pero en Uman todos estamos unidos”.
Levi, de 50 años de edad, recuerda que el rabino Nahman de Breslev determinó que fuera enterrado en Uman para acompañar a las almas de miles de judíos masacrados por hordas cosacas durante un pogromo en el siglo XVIII.
Durante su vida terrenal, el rabino Hahman prometió que cualquiera que visitara su tumba, que diera limosnas (tzedakah) y recitara diez Salmos se libraría de los fuegos del infierno.
“Fue por la sangre de todos ellos que nuestro rabino [Nahman] decidió ser enterrado aquí. Por culpa del martirio de tantos, Uman es el lugar más despreciable de la tierra, pero nuestro maestro nos enseña que por medio de nuestras oraciones y danzas podemos revertir el destino y hacer de este lugar un sitio donde incluso los ángeles envidian nuestro amor por Dios. Por eso, cada año venimos aquí para interceder". Levi vino con tres de sus hijos y un grupo de amigos.
“Tememos al juicio de Dios más que al ejército ruso”, dice Nahman, uno de los hijos de Levi. “Nuestros sabios nos enseñan que si hacemos un peregrinaje a la tumba de nuestro rabino, todos nuestros pecados serán perdonados durante el año venidero y nuestros nombres quedarán escritos en el Libro de la Vida”.
Tradicionalmente el viaje se hacía en avión a Kiev, donde cientos de lanzaderas llevaban a los peregrinos a Uman. Últimamente, la ruta se ha modificado. “Pasamos por Moldavia o Przemyśl en Polonia. Lleva más tiempo, pero esperamos que Ucrania pueda ganar la guerra pronto y que todos podamos regresar en avión".
Un soldado judío regresa del frente para rezar
Mientras que la mayoría de los peregrinos viene de fuera de Ucrania –mayoritariamente de Israel– los judíos ucranianos también acuden a Uman. Desde la invasión a escala total perpetrada por Rusia, muchos están sirviendo en el ejército ucraniano.
Daniil, cuyo nombre de guerra es “Rebbe” (“rabino” en yidis), es uno de ellos. Llegó ayer procedente de Klishivka, en el Óblast de Donetsk, donde las fuerzas ucranianas hicieron un notable avance el 18 de septiembre.
“Mi comandante me dio permiso para venir para el Rosh Hashanah, pero tengo que marcharme mañana”, dice Daniil, de 43 años. Tiene un aspecto cansado y su uniforme delata los meses que ha pasado como paramédico en las primeras líneas del frente.
Lleva el emblema de los nacionalistas ucranianos, rojo y negro –actualmente una bandera de combate ucraniana extraoficial– sobre el que cosió una Estrella de David, tal como hacen muchos soldados ucranianos judíos. También lleva un pequeño kipá con los colores del ejército, y largos tzitzit (flecos rituales) cuelgan hasta sus rodillas.
En la calle Pushkin, que conduce a la tumba del rabino Nahman, Daniil se convierte rápidamente en el centro de atención de los peregrinos. Algunos vienen a estrecharle la mano, abrazarlo y gritar "¡Slava Ukrainil!" (¡Gloria a Ucrania!) antes de irse a rezar.
Pero otros se manifiestan en diferente tono. Un joven israelí grita en hebreo, “¿Por qué estás luchando con los nazis? ¡Eres un judío nazi, eso es lo que eres!” Rebbe no tiene tiempo para contestar antes de que otro judío ortodoxo venga a abrazarlo. “¡Gracias por lo que estás haciendo, Slava Ukrainil! Rezo para que este año Dios Nuestro Señor libere del yugo de Putin al pueblo ucraniano y, sobre todo, que Nuestro Señor os proteja de todo mal a ti, a tu familia y a tus camaradas”.
Un joven colono, acompañado por un grupo de amigos, le toma la mano y le pregunta: "Eres judío, llevas el kipá, llevas el tzitzit. ¿Por qué estás luchando en el ejército ucraniano? ¿Por qué no te vas a Israel? Ese es su país, no Ucrania".
Rebbe replica que está luchando por la libertad, por su familia, porque es ucraniano, y por Dina, su hija de 9 años.
Por fin consigue zafarse de toda la gente que le rodea y se sumerge en una animosa danza antes de irse a rezar a la tumba del rabino Nahman.
“Nací en una familia atea”, dice. “Pero volví a la Torá y llevo años viniendo a Uman. Cada año veo milagros en la tumba del rabino. Siento su presencia y me sostiene en el año siguiente. Pero este año ya ni siquiera sé qué esperar. Estoy demasiado cansado”.
Ver aquí el fotoreportaje completo de Aaron Chamski sobre el peregrinaje a Uman en 2023.
Este artículo se ha publicado en el marco del proyecto colaborativo Come Together.
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