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Adiós a las playas

Europa perderá alrededor de 15 000 km de costa a causa de la erosión. Reino Unido, Francia, Ucrania, Irlanda, Grecia, España e Italia serán los países más afectados.

Publicado en 6 marzo 2020 a las 13:47

La vida cerca del mar, las vacaciones en complejos turísticos tropicales y cualquier plan de futuro cerca de la costa podrían acabarse.
Casi la mitad de las playas mundiales están en peligro de una extinción prácticamente total en el año 2100 debido a las inundaciones producidas por el cambio climático y la injerencia humana, según un
estudioreciente que ha llevado a cabo el Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea, al que hemos tenido acceso preferente.
Además de suponer una amenaza para la naturaleza y las comunidades más aisladas, la erosión del litoral podría afectar a aquellas áreas más urbanizadas, con mayor infraestructura y que reciben un turismo masivo. A causa del retroceso de las playas, estos lugares estarán desprotegidos frente al océano. Los gobiernos han empezado a invertir en medidas para contrarrestarlo que parecen ser cada vez más caras, e incluso insostenibles.
En tan solo 30 años, la erosión habrá destruido 36 097 km (13,6%) de playa. Pero avanzará aún más durante la segunda mitad del siglo, eliminando 95 061 km (25,7%) de la costa mundial.

Mapa de la erosión de la costa europea (en metros) con el mejor pronóstico climático

Estas estimaciones no son las más catastróficas. Se basan en predicciones optimistas que confían en una ralentización del cambio climático gracias a una economía mundial más ecologista. Este pronóstico cuenta con una reducción del deshielo y un menor calentamiento de los océanos, cuyo nivel sólo ascendería 50 cm durante este siglo.
Sin embargo, si se mantienen los niveles actuales de emisiones de dióxido de carbono, el nivel del mar ascendería 80 cm según las advertencias del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Si esto ocurre, un total de 131 745 km de las playas terminará sumergido, lo que equivaldría a un 13% de la costa sin hielo del planeta (solo un tercio del litoral mundial está formado por playas).
Por todo el mundo, la media de retroceso de la costa será de 86,4 m (en el pronóstico más optimista) o 128,1 m (si se mantienen las tendencias actuales). Aunque la erosión real será superior o inferior a estas cifras dependiendo del lugar. Las costas más llanas y con menos intervención humana se verán más afectadas que los litorales más inclinados o aquellos modificados artificialmente por el hombre.

En el peor de los casos, España perderá 1050,5 km (6,6%) de playa, por lo que obtiene el sexto lugar en el ranking europeo liderado por Reino Unido.
El ranking mundial lo lideran Australia (14 849 km perdidos), Canadá (14 425 km), Chile (6659 km), México (5488 km), China (5440 km), Estados Unidos (5530 km), Rusia (4762 km) y Argentina (3739 km).

En general, es posible que los europeos se tengan que despedir de 15 780 km (42%) de playa (22% del litoral total).

La erosión de las playas en países europeos en el peor de los casos

“La longitud de las costas amenazadas incluye zonas que terminarán sumergidas más de 100 m, suponiendo que no haya obstáculos físicos al retroceso potencial del litoral”, anunció Michalis Vousdoukas, oceanógrafo en el CCI y autor principal del estudio “El umbral establecido de 100 m es prudente, ya que la mayoría de las playas gozan de una anchura menor a 50 m, sobre todo cerca de poblaciones y en islas pequeñas, como en el Caribe o en el Mediterráneo”.
Las playas más grandes se reducirán de 100 a 200 m en las costas Atlántica y Pacífica y en la costa Índica de Australia haciendo desaparecer más de un 60% de la arena en buena parte de los países emergentes, ya económicamente frágiles y muy dependientes del turismo de costa.
“Estas tendencias erosivas aumentan proporcionalmente al nivel de gases de efecto invernadero”, según Vousdoukas. “La disminución de emisiones moderadas podría evitar el 17% del retroceso de la costa en 2050 y el 40% en 2100, preservando de media 42 m de arena entre el mar y la tierra firme.
La subida del nivel del mar agrava el problema de la construcción demasiado cerca de la costa y de las zonas de contención y drenaje (edificios, carreteras, presas…), que han disminuido el suministro natural de materiales de los que se reabastecen las playas.
“En Reino Unido, una parte de la erosión producida por la intervención del hombre se debe al hecho de haber protegido acantilados cuya erosión natural abastecería de gravilla a las playas cercanas”, explica Robert Nicholls, director del Tyndall Centre de la Universidad de East Anglia en Norwich. “Esto mismo ocurre, por ejemplo, en Bournemouth, con el fin de salvaguardar edificios de lujo construidos en localizaciones privilegiadas”.
En algunas regiones, la erosión marina se compensa con la elevación de la tierra (como por ejemplo en el mar Báltico). A su vez, los ríos pueden traer sedimentos, ya sea de forma natural, como en el Amazonas, o como resultado de diversas actividades humanas, como en los deltas chinos, donde se acumulan residuos industriales.
De esa forma, los factores antropogénicos y geológicos, ya sea amplificando o contrarrestando la subida del nivel del mar, contribuyen a la variación neta de la anchura de la costa. A pesar de estos patrones, algunas costas están creciendo.
Un tercer factor de la erosión, aunque menos importante, es la intensificación de las tormentas, asociada al cambio climático, que ponen en peligro las playas más vulnerables.
Este estudio pronostica que las costas británicas que se enfrentan a los mayores niveles de erosión son precisamente las del este y el oeste, más expuestas a los cambios de marea que las del sur.
Al concluir el siglo, hasta un 63% de las regiones costeras más bajas del planeta (donde se encuentran un tercio de las playas) estarán en situación de riesgo. En estas áreas tanto la densidad demográfica como el desarrollo tienden a ser superiores que en las regiones interiores.
“La expansión humana en dirección al mar continuará, sobre todo en costas aún vírgenes, particularmente extensas en Asia y África”, explica Vousdoukas. “Por lo que las medidas de adaptación son urgentes”.
La mayoría de los legisladores consideran que solo merece la pena salvar las costas económicamente rentables. En 2017 se construyó un rompeolas de 62 millones de libras para proteger Blackpool, una importante área de vacaciones británica. Además de producir infinitos gastos de mantenimiento, este tipo de medidas se consideran más un problema que una solución, ya que perturban el proceso natural de traslado de sedimentos hacia la costa, agravando la erosión.
Por esta misma razón, la Agencia Medioambiental ha optado por reabastecer artificialmente a las playas de arena consumida por el mar. Sin embargo, los sectores ecologistas consideran esta medida potencialmente dañina para los hábitats marinos. Además, la extracción de arena del fondo del mar también tiene consecuencias. Desde 1994, se han gastado millones de libras públicas cada año para abastecer los 20 km de costa entre Skegness y Mablethorpe y preservar así 35 000 hectáreas de tierra de cultivo.
Otras costas consideradas valiosas en Inglaterra y Gales se benefician de iniciativas de financiación pública, aunque no podrán parar niveles severos de erosión a largo plazo según los pronósticos de los expertos.
Sin embargo, áreas de costa consideradas menos valiosas se dejarán a merced del destino sin ningún tipo de intervención. Lugares como Norfolk, Snowdonia y áreas al norte de Grimsby y al oeste de Cardiff. Las estadísticas oficiales predicen que casi 7000 edificios desaparecerán.

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