Feminismo: Una lucha equivocada

Movimiento feminista en Italia, años 80.  ©Universo femminile
Movimiento feminista en Italia, años 80. ©Universo femminile
8 marzo 2010 – Presseurop ()

Cien años después de su institución, el Día Internacional de la Mujer es la ocasión idónea para reflexionar sobre el papel y la lucha feminista. Una lucha cuyos objetivos han cambiado y que ya no es tan consensuada, tal y como constata la prensa europea.

"Hace justo un siglo, una serie de mujeres procedentes de 17 países se reunieron en Copenhague para fijar un día dedicado a todas las mujeres del mundo", recuerda Evenimentul Zilei, en este Día Internacional de la Mujer. "Si cien años después pudieran hacer balance y evaluar los derechos conseguidos durante este tiempo ¿estarían satisfechas con el resultado?", se pregunta el diario rumano, según el cual, apenas existen motivos por los que estar satisfechos: si bien es cierto que hace un siglo las mujeres no tenían derecho al voto, su presencia en los parlamentos nacionales actualmente no es muy notable: en el Reino Unido, por ejemplo, "tan sólo son un 20% de los políticos electos". Si continúa esta tendencia, "las feministas pueden lograr la paridad que desean entre hombres y mujeres en 2200".

En Le Monde, las investigadoras y feministas Rose-Marie Lagrave y Juliette Rennes afirman que mientras las discriminaciones relacionadas "con la clase social, el color de la piel y la orientación sexual" actualmente se han atenuado, la lucha feminista y por la paridad debería concentrarse en la discriminación por edad: "esa edad exhibida o maquillada es una de estas múltiples desigualdades de las que apenas se habla entre mujeres, incluidas las feministas. Desde hace 40 años, son sobre todo las mujeres en edad de procrear y de trabajar las que han constituido la referencia de las grandes luchas, ya sea por la igualdad profesional, la libre disposición del cuerpo o el control de las maternidades".

En los Países Bajos, Karla Peijs, antigua ministra y actualmente secretaria de la reina, estima por su parte en Trouw que las discriminaciones dependen de la posición social y profesional y reprocha al movimiento feminista que se centre excesivamente en las mujeres cuya carrera tropieza con el "techo de cristal": para las altas ejecutivas, la conciliación del trabajo y la familia plantea muchos menos problemas que para las que se encuentran en la parte inferior de la escala. A la ejecutiva se le paga por lograr sus objetivos, mientras que a la secretaria se le paga por horas. Por lo tanto, según Peijs, es necesario preocuparse más por éstas últimas y por las que trabajan a tiempo parcial (75% de las mujeres activas en Países Bajos), así como por reformar "el atrasado sistema escolar neerlandés", en el que los niños regresan a casa a comer, lo que obliga a los padres (a la madre en particular) a atenderles.

Estas "mamás ejecutivas" que combinan la vida profesional con la familiar no constituyen un modelo, no más que las feministas, para las jóvenes de las afueras de París que relatan su vida diaria en el BondyBlog. En Le Monde, afirman que "las feministas ya no hacen soñar. Su lucha es nostálgica, negativa, basada en la estigmatización de los hombres, poseedores egoístas del poder", cuenta Faïza, de 26 años. "Hoy el feminismo es peor que el fanatismo religioso. Se ha convertido en una doctrina casi extremista", opina Widad, de 24 años, según la cual "a cualquier persona que tenga la osadía de contradecir los dogmas impuestos por la dictadura feminista se la tacha para siempre de 'machista'. Ahora, a las traidoras que no siguen el concepto feminista se les impone la etiqueta de 'sumisas'".

El Alemania, el feminismo se encuentra en el punto de mira de la prensa desde hace años, tal y como señala el diario Tageszeitung(TAZ) en un largo informe sobre este tema. Esta campaña comenzó con Der Spiegel, que "resaltaba en 2007 la imagen oscura de una pedagogía de género autoritario y que transformaba a los chicos 'desde edades tempranas en críticos de su sexo'". A ello le siguió Frankfurter Allgemeine Zeitung, que arremetía contra "la lógica de la dirección del lobby feminista" y que consistía en situar a las seguidoras de la causa feminista en puestos clave, con el fin de lograr un "cambio de sexo en la política". Por otro lado, se acusa al semanario Focus de hablar habitualmente del "sexo débil" para referirse a los hombres, allanando así el camino, según el diario TAZ, de un nuevo movimiento de los derechos cívicos. Estos títulos son la expresión del "frente de los hombres contra el feminismo" del que habla el diario berlinés, que relata las numerosas iniciativas en curso cuyo fin es anular las medidas que favorecen a la mujer, empezando por la de los jóvenes Liberales alemanes, que "reclaman el fin de la 'servidumbre' de los hombres y la anulación de todas las leyes alemanas sobre igualdad de oportunidades, de todas las resoluciones de las Naciones Unidas, de los pasajes en los tratados europeos y de cualquier cuota que favorezca a las mujeres".

Factual or translation error? Tell us.