"Los chinos han enviado al espacio por primera vez a una mujer astronauta. Ya no saben qué hacer para deshacerse de las niñas". La frase se tiene que pronunciar a velocidad de metralleta y con el rostro lo más serio posible. Son más de las diez de la noche en Reino Unido y la televisión emite uno de sus numerosos concursos dedicados a la actualidad.

El formato es el mismo, sistemáticamente: dos equipos de dos o tres concursantes que hablan sobre los asuntos de la semana. No se gana nada, a nadie le interesan los puntos de los marcadores y no tiene ningún interés acertar la respuesta correcta. El enfrentamiento es la excusa para encontrar las mejores réplicas, lanzar las puyas más feroces y meter las mejores bazas.

El formato es tan popular, que prácticamente hay uno cada noche. "Mock of the Week", "8 out of 10 Cats", "Never Mind the Buzzcoks", "QI"... El más conocido, que enfrenta a Paul Merton y al hilarante y temible Ian Hislop, redactor jefe de Private Eye, equivalente británico de Canard enchaîné en Francia o El jueves en España, se llama "Have I Got News for You" [Tengo noticias para ti], un programa que existe desde 1990 y atrae regularmente a más de cinco millones de telespectadores.

Sobrentendidos y autocrítica

Pero cuidado, el humor es algo muy serio en Reino Unido, probablemente el único país del mundo que se define por esta cualidad. Nada de caer en la grosería, al menos no demasiado. Lo ideal es que las réplicas sean socarronas, repletas de sobrentendidos y de autocrítica. Presumir es un desliz imperdonable y los estadounidenses que pasan por estos programas generalmente se encuentran totalmente perdidos: un ejemplo de ello fue David Hasselhoff, la estrella de Los vigilantes de la playa, totalmente perdido cuando acudió hace poco a "8 out of 10 Cats"...

En este mismo programa, Jon Richardson, uno de los concursantes, se pasa el tiempo contando hasta qué punto es antisocial, torpe y desacertado. "Normalmente, vamos a la universidad para descubrir quiénes somos realmente. Yo descubrí que era un gilipollas". Todo es totalmente falso, ya que es una estrella de la pequeña pantalla y sus espectáculos en directo llenan las salas. Pero es muy inglés.

En su libro sobre la sociedad inglesa, la antropóloga Kate Fox dedica un capítulo entero al humor. "En otras culturas, el humor se utiliza en ciertos momentos y en ciertos entornos; es un lenguaje separado, especial. En la conversación inglesa, existe permanentemente un fondo de humor. (...) El humor es nuestro modo de ser por defecto: no hay que encenderlo, pero tampoco se puede apagar. "Los ingleses no son necesariamente más graciosos que otros", precisa, "pero conceden más importancia al humor que los demás". Y por ello, prácticamente todas las noches hay un programa para divertirles. Y para decir lo que no se atreverían a decir en su vida diaria, por educación. "La transpiración, el dolor, la resistencia, esas personas que superan sus límites... Es lo que sucede en el metro durante los Juegos Olímpicos".

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