Por primera vez en el mundo, acaba de presentarse en Helsinki el plano detallado de una ciudad subterránea. De aquí a 2020, asistiremos a la construcción de 400 locales subterráneos con un volumen de 9 millones de metros cúbicos. Desde hace años, un túnel conecta ya la estación central de la ciudad a un centro comercial que se encuentra a una distancia de casi un kilómetro.

Allí se encuentra una tienda conocida en Europa, el Stockmann. Además, la empresa acaba de ampliarse. Su superficie ha aumentado casi 10.000 metros cuadrados. Para no trastornar el tráfico en el centro urbano, facilitar la retirada de escombros y transportar el material, la ciudad construyó toda una red de vías subterráneas.

Una auténtica ciudad bajo tierra

Y precisamente esta red servirá más tarde de circuito subterráneo de abastecimiento para la ciudad, lo que permitirá limitar la circulación en la antigua ciudad de Helsinki. También se han construido tres rutas periféricas al norte de Helsinki en parte bajo tierra, a la orilla del mar. La próxima inversión tendrá el nombre de Pisara, "la gota" en finés; consistirá en una vía ferroviaria subterránea que irá desde las afueras hacia la antigua estación central y tendrá la forma de una gota.

Y en tres años, un ferrocarril de alta velocidad conectará la estación de tren y la de metro en el aeropuerto Vantaa de Helsinki, a una distancia de 20 kilómetros de la ciudad. Será subterráneo y pasará por debajo de la pista de despegue. Hace cinco años se construyó en Helsinki la estación de autobús subterránea más grande. El lugar más visitado de la capital es el Temppeliaukion, que atrae a medio millón de turistas al año. Al contrario de lo que sucede en Jerusalén, este templo está insertado en la colina. El muro cavado en la roca aporta una acústica excelente, por lo que es un lugar privilegiado para celebrar conciertos.

Helsinki acoge también la Agencia Europea de Productos Químicos, que administra los procedimientos de registro y control de las sustancias químicas en la UE. El argumento decisivo a la hora de elegir la ubicación fue el suelo rocoso que permitiría cavar cuatro pisos de depósitos y de salas de conferencias. Resistirían incluso un ataque atómico, afirman con orgullo los directores del lugar. A 10 kilómetros del centro histórico de Helsinki se ha cavado la mayor galería comercial de Europa del Norte. Incluye establecimientos comerciales, pero también una piscina, una pista de patinaje y numerosas saunas, que forman parte del estilo de vida de los finlandeses.

Un túnel en lugar de un puente

Pero todas estas maravillas no serán nada si las comparamos con el túnel de 50 kilómetros que atravesará Tallín y conectará Finlandia con Europa. El túnel tiene como fin acelerar el desarrollo de la región y reducir la dependencia de la economía finlandesa del transporte marítimo. Dos enlaces por carretera y ferroviarios a través del Golfo de Finlandia facilitarán y acelerarán el transporte de mercancías y personas. Pero aún no se ha tomado la decisión de construir este enlace submarino entre Helsinki y Tallín.

En el otro extremo del Báltico, en el estrecho de Belt Fehmarn, se construye un túnel de 18 kilómetros, a 40 metros bajo la superficie del agua. El coste (más de 5.000 millones de euros) será asumido por Dinamarca, que, gracias a este túnel subterráneo, se beneficiará de un enlace permanente con Alemania. Hasta ahora sólo existía una conexión en la península de Jutlandia (antes había puentes y túneles).

En Suecia, la actividad subterránea principal se desarrolla en Estocolmo. No se habían oído tantas explosiones subterráneas en la capital desde la época de Alfred Nobel, el inventor de la dinamita y que revolucionó el trabajo de la mina. Bajo el lago Melar, se construye un túnel ferroviario, que comunicará la capital, bordeará la ciudad antigua y rozará la iglesia más antigua de la ciudad, que data del siglo XIII y alberga las tumbas históricas de los monarcas suecos.

La ciudad de abajo

Las inversiones subterráneas más interesantes en Suecia se realizan en el norte, en Kiruna, ciudad famosa por sus minerales. Las aceras iluminadas de la mina, a medio kilómetro bajo tierra, están más concurridas que las aceras más frecuentadas de Estocolmo, las veinticuatro horas del día. Porque todo el mundo puede bajar por las galerías subterráneas, observar el trabajo de los mineros, visitar un museo, tomarse un café o recorrer otros espacios de esta ciudad subterránea.

En cambio, en la superficie, Kiruna está condenada a desaparecer, porque se ha constatado que el filón de hierro más rico pasa por debajo de la ciudad. Para explotarlo sin riesgo, será necesario desplazar a sus habitantes. Nadie sabe a qué lugar se desplazarán.La costa noruega también invierte bajo tierra. La longitud de esta costa, incluidos los fiordos y las islas del litoral, es de 25.000 kilómetros. Últimamente, los noruegos intentan acortarla y hacerla más recta construyendo pasos subterráneos y túneles submarinos. El túnel que conectará Oslo y Bergen, las dos ciudades noruegas más grandes, tendrá una longitud de casi 25 kilómetros y será el túnel de carretera más largo del mundo. Escandinavia forma parte de las regiones menos pobladas de Europa.

Hay espacio suficiente para todo el mundo y por lo tanto, la tendencia que se observa en los últimos años de construir bajo tierra parece incomprensible. Antes, era habitual crear ciudades jardín, algo en lo que destacaban los escandinavos (por ejemplo, el barrio de Tapiola, en Helsinki). Hoy tenemos la impresión de que prefieren vivir en entornos más urbanos y con menos apariencia de jardín. Independientemente de lo que piensen los urbanistas, la gente vota con los pies y los monederos. Para mudarse al centro de la ciudad están dispuestos a pagar sumas astronómicas. Y como tradicionalmente los escandinavos huyen de los edificios altos y de los rascacielos, la única opción que les queda es cavar bajo tierra.