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"Eternit, una condena histórica", titula La Stampa, el día posterior a la decisión del Tribunal de Turín, que ha condenado a los propietarios del fabricante de materiales de construcción con amianto a 16 años de cárcel y 200 millones de euros de daños y perjuicios por "catástrofe sanitaria y medioambiental permanente".

El diario explica que el millonario ruso Stephan Schmidheiny, de 64 años, y el barón belga Louis de Cartier De Marchienne, de 90 años, estaban acusados de no haber respetado las medidas de seguridad en su fábrica de Casale Monferrato (noroeste de Italia), que produjo durante los años 60 y 70 paneles para la construcción a base de fibra de amianto (prohibido en Europa desde 1986 pero producidos en otras partes del mundo), aunque conocían la peligrosidad de este material. Cerca de 3000 casos de asbestosis y mesotelioma (un cáncer de pulmón) han sido detectados entre los obreros y la población, y 1830 personas han fallecido hasta ahora. Se trata del proceso más importante que se ha llevado a cabo sobre una contaminación de amianto, y el primero de carácter penal, señala La Stampa; según su director Mario Calabresi, las condenas

son el reconocimiento de una de las más valientes y tenaces batallas por la verdad y la justicia que se han llevado nunca en Italia. Una batalla gracias a la que se ha demostrado que, durante años, se siguió produciendo [amianto] a pesar de la evidencia de riesgos para toda una comunidad. Ahora nadie podrá invocar la ignorancia o la manipulación. [Pero la decisión] no cierra esta historia y no puede archivar definitivamente esta masacre: actualmente, hay al menos 50 nuevos casos de mesotelioma en la región, el doble que hace diez años.