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Desde el 4 enero, la ciudad de Culemborg, en el centro de los Países Bajos, mantiene el estado de alerta en el barrio de Terweijde, anuncia De Volkskrant. El año se terminó con violentos disturbios entre comunidades originarias de Marruecos y de las Islas Molucas (Indonesia), que desde hace años viven en un ambiente de tensión. Según este periódico de Amsterdam, entre las dos comunidades, que cuentan cada una con un centenar de agitadores, se ha impuesto la ley del “ojo por ojo, diente por diente”. Las autoridades han decretado la prohibición de las concentraciones en espacios públicos para más de cuatro personas y se ha instalado software de encriptación (RSA) en los furgones antidisturbios. La policía ha incluso instalado “barreras de hormigón para evitar que los provocadores se escapen”, [apunta](http:// http://www.trouw.nl/nieuws/nederland/article2955141.ece/Molukse_wijk__Culemborg_gaat_op_slot_.html) Trouw. Sin embargo, el hecho de “ser arrestado confiere prestigio” a estos jóvenes y no tendrá el efecto disuasorio esperado, comenta el jefe de las fuerzas del orden. El alcalde de la ciudad espera que las reuniones con ambas comunidades llevarán a “una solución duradera” de sus diferencias.