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Reducir el número de muertes evitables y el tráfico de órganos. Tales son los objetivos de la directiva que controlará las donaciones y trasplantes de órganos entre los Estados miembros que el Parlamento Europeo ha aprobado la semana pasada. Actualmente, el intercambio de órganos entre países carece de garantías debido a las diferentes legislaciones vigentes. Según explica Trouw, "60.000 europeos se encuentran en listas de espera para la donación de un órgano. Doce de ellos mueren cada día por no disponer de un órgano que hubiera podido permitirles curarse". La directiva exige implantar un sistema de trazabilidad de los órganos donados y estipula que la donación debe ser "voluntaria y no remunerada", pero que un donante puede percibir "al menos una indemnización por la operación y su restablecimiento". De esta forma, los Estados miembros pondrán en funcionamiento un sistema de intercambio de bases de datos sobre la disponibilidad de órganos en cada país. El Parlamento Europeo contempla igualmente vincular los registros de donantes potenciales a las solicitudes de pasaporte o del permiso de conducir.