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Un gobierno ordinario, pero especial”, titula Trouwen primera plana, sobre una foto de la Reina Beatriz rodeada del nuevo equipo en la escalinata de su residencia, el palacio de Huis Ten Bosch. Mark Rutte, primer liberal al frente de un ejecutivo conservador-liberal en 92 años, admite que su gobierno es, sin duda, algo especial (al no gozar de mayoría parlamentaria, depende del apoyo del populista e islamófobo Partido por la Libertad —PVV— de Geert Wilders), aun si su objetivo es el de confortar. “Sobre todo en el extranjero, [Rutte] insiste en precisar que el gobierno de los Países Bajos es normal”, según el diario. Hace justo un mes, Rutte calificó al nuevo gabinete como un “gobierno que hará las delicias de la derecha neerlandesa”, desliz verbal que, ahora, se afana por rectificar: se trataría, de este modo, “de un gobierno abierto de cara a la sociedad, pero también a los demás partidos del parlamento”.