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“Berlusconi, la menor y el misterio de los 30.000 euros”, titula Il Fatto Quotidiano. El 26 de octubre, el tabloide italiano sacó a la luz la historia de “Ruby”, la menor marroquí de 17 años detenida por robo el pasado mes de mayo en Milán, pero puesta en libertad inmediatamente tras una llamada efectuada en nombre del propio Silvio Berlusconi, aduciendo que era la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak. Para regocijo de los detractores de Berlusconi como La Repubblica, el Cavaliere se precipita hacia un nuevo escándalo sexual a medida que van destapándose nuevos detalles obscenos. Ruby (que no guarda ningún parentesco con Mubarak) ha declarado a la fiscalía que era amiga del primer ministro, quien le invitó a su villa para practicar el “bunga-bunga” (ritual erótico que le enseñó el libio Muammar El Gaddafi) y la agasajó con dinero y carísimos regalos. Berlusconi, sometido ya a la presión de las luchas internas de la coalición sobre un proyecto de ley que le otorgaría inmunidad jurídica, no ha negado conocer a la chica, que supuestamente se escapó de casa hace meses. “Soy un hombre de buen corazón que siempre ayuda a quien lo necesita”, comentó.