“Polacos, os he hecho daño. Lo siento”, titula Polska The Times, citando a Nico Hofmann, el productor alemán de Nuestras madres, nuestros padres [título original en alemán: Unsere Mütter, Unsere Väter] un polémico drama para televisión sobre la Segunda Guerra Mundial.

La miniserie se emitió la semana pasada en la televisión polaca y los comentaristas la criticaron por ser “escandalosa”, “ofensiva” e “injusta” por el retrato que realiza de los soldados del Ejército Nacional Polaco (AK) como antisemitas. En una de las escenas, cuando una unidad del AK asalta un tren con prisioneros judíos encerrados en un vagón, un soldado polaco dice que deberían dejar que se muriesen “como a los comunistas o a los Ruskies [término despectivo empleado para los rusos]”, mientras otro se jacta de “haber ahogado a judíos como a gatos”.

El columnista de GW aduce que el drama alemán

es una película mala, y la falsa imagen que presenta del Ejército Nacional Polaco (AK) es una vergüenza para los productores y los asesores.

Periodistas más radicales acusan a los productores de encubrir los crímenes nazis. En una entrevista exclusiva concedida al Polska the Times, Hofmann admite que tendría que haber consultado a historiadores polacos antes de emitir la serie y añade que la reacción polaca le pilló totalmente desprevenido:

No lo vi venir. [...] Tengo muchos amigos polacos y conozco el país. Cuando era joven recorrí Polonia en autobús. Así que me duele esta ola de crítica proveniente de Polonia, pero la entiendo. Puedo asegurar que, habiendo seguido el debate abierto durante las pasadas semanas, hubiese rodado las escenas en Polonia de otra manera.