En febrero, los ministros de asuntos exteriores del Triángulo de Weimar se reunieron en París en un intento de insuflar nueva energía a su cooperación trilateral. Compuesto por Francia, Alemania y Polonia, el colectivo se reunió, poco antes del segundo aniversario de la invasión rusa de Ucrania, para debatir entre otras cosas los retos que plantean los ataques rusos cada vez más intensos.
En una declaración oficial emitida al final de la reunión, la Oficina Federal de Asuntos Exteriores de Alemania afirmó: “Rusia nos está tomando como objetivo con acciones híbridas, mediante la desinformación, los ciberataques y la interferencia política, a fin de sembrar la división en nuestras sociedades democráticas. Esto sigue siendo la más significativa y directa amenaza a nuestra seguridad, paz y estabilidad en el área euroatlántica”.
Para varias de las naciones de la UE esta declaración no fue una sorpresa, ya que la amenaza directa planteada por Rusia venía siendo una realidad palpable durante décadas. En Eslovaquia, la maligna influencia de Rusia ya ha dejado huellas significativas en la democracia del país. Muchos atribuyen al apoyo aportado por fuentes de desinformación el resurgimiento del ex primer ministro Robert Fico, un populista que alcanzó el poder el pasado año, pese a su inclinación pro-Putin.
En Eslovaquia un grupo de expertos ha estado escrutando durante años las campañas digitales de Rusia para llegar a una total comprensión de la forma en que operan. De cara a las venideras elecciones de la UE, es crucial que los Estados miembros asimilen las lecciones que les brinden las experiencias de cada uno de los demás en sus respectivos empeños por mantener la integridad democrática.
Para comprender plenamente la situación de desinformación de Eslovaquia y su trayectoria evolutiva hemos de empezar por abordar las tendencias conspirativas de la población eslovaca. La investigación realizada por el grupo de expertos GLOBSEC con sede en Bratislava descubrió que más del 50 % de las personas encuestadas en un estudio a escala nacional admitía, y se creía, los relatos conspirativos, haciendo así que Eslovaquia sea el país más proclive a la conspiración en toda la zona centroeuropea.
Dominika Hajdu, Directora de Política del Centro para Democracia y Resiliencia en GLOBSEC describió algunos de los relatos conspirativos más prevalecientes e influyentes en Eslovaquia: “las teorías conspirativas que siempre han predominado son aquellas que alegan que las democracias realmente no existen porque hay unas ‘élites secretas’ que dominan todo”, me dijo.
“Normalmente hay una cierta clase de figuras o entidades, tales como Bill Gates, George Soros, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Foro Económico Mundial (FMM) que supuestamente maneja los hilos y decide lo que importa en Eslovaquia. La ‘elite secreta’ siempre está presente dondequiera”. La creencia de que una elite anónima está controlando Eslovaquia destruye cualquier confianza en las instituciones democráticas y crea una mentalidad de “cuestionar todo” cuando se trata de política y sociedad.
En años recientes, las teorías relativas a la guerra en Ucrania han ocupado un puesto de gran relevancia y la investigación hecha por GLOBSEC ha indicado que un poco más de la mitad de los eslovacos cree que Occidente o Kiev son responsables de la guerra en Ucrania, que no Rusia. Tales creencias se ven reforzadas por sitios de desinformación que propagan bulos similares.
Nostalgia de la era comunista
Una enorme proporción de la población eslovaca sigue manteniendo actitudes prorrusas. Una buena parte de la ciudadanía eslovaca es nostálgica de la era comunista y ve en Rusia una figura fraternal. Además, el régimen comunista fue el primero que contribuyó a la formación del pensamiento conspirativo, dado que en aquellos tiempos la desconfianza imperaba por doquier.
En la era del Telón de Acero, Eslovaquia disfrutó de un periodo de relativa prosperidad. Florecieron las industrias y fueron muchas las personas que, por primera vez en su vida, prosperaron. De acuerdo con Hajdu, “la industria era ineficiente pero se mantenía apuntalada por el estado comunista”, de manera que la ciudadanía eslovaca “al fin tenía puestos de trabajo y sus vidas cobraban un mejor significado”. Con la llegada del capitalismo, estas personas se vieron marginadas y arrastradas al descontento. Las plataformas de desinformación se aprovechan de este sentido de nostalgia nacional, refuerzan los relatos prorrusos y amplían la noción de Rusia como un “gran hermano”.
“El mayor reto es que la sociedad civil no se rinda” – Peter Jančárik, Konspiratori.sk
La desinformación se propaga en Eslovaquia de dos formas principales. La primera por medio de la retórica política, en la que los políticos han explotado durante mucho tiempo falsos relatos para su propio beneficio político. Esta táctica incluye la diseminación de información falsa acerca de sus adversarios y de los sucesos cotidianos.
Muchos creen que Fico utilizó las tendencias conspirativas y las noticias falsas para alcanzar el éxito en las elecciones de 2023. En una entrevista con France24, Alain Soubigou, profesor titular de historia centroeuropea contemporánea en la Sorbona, afirmó que “Fico manipula la desinformación hasta tal grado que incluso a la parte más inteligente, culta e instruida de la ciudadanía eslovaca le resulta difícil comprender que les están engañando”.
En segundo lugar, la desinformación se propaga por medio de los sitios online, que frecuentemente se hacen pasar por medios de comunicación. Hajdu explicó que “durante los primeros años de la década de 2010, cuando Rusia estaba inmersa en el proceso de anexión de Crimea, empezamos a ver diferentes clases de sitios web que estaban difundiendo propaganda pro-Kremlin. En aquellos tiempos la totalidad del contenido se centraba en la crisis de la migración en la UE. Difundían mentiras acerca de diferentes minorías para instilar el miedo en la población eslovaca”.
Sitios web fluidos de desinformación
“Avanzando a toda máquina hasta los momentos actuales, tenemos esta enorme comunidad de páginas de redes sociales, grupos y sitios web, que se apoyan mutuamente recurriendo al corta y pega de artículos de unos y otros para difundir así mucha desinformación”.
“Lo interesante y más eficaz de los sitios web de desinformación es que son muy fluidos”, explica Peter Jančárik. “Digo medio en broma que el COVID dejó de existir cuando Rusia invadió Ucrania, porque todos estos medios dejaron de preocuparse por la pandemia e inmediatamente pasaron a la desinformación Rusia-Ucrania. Pueden cambiar a cualquier tema que importe a las personas y que sirva para polarizar los asuntos”.
Jančárik es un experto en desinformación y cofundador de Konspirátori.sk, una plataforma que identifica sitios de noticias falsas que actúan en Eslovaquia y la República Checa. La plataforma brinda una lista de todos los sitios de desinformación que ha identificado, acompañada de una calificación que es asignada por una junta de revisión especializada. Actualmente tienen identificados 315 sitios web de esta clase y cada mes se añaden de 5 a 10 nuevos informes. Nos gusta referirnos a esta plataforma como el “Google Maps de las situaciones de desinformación”, resumió.
Al identificar y evaluar estos sitios, Konspiratori.sk proporciona a las personas y las empresas información sobre la falta de credibilidad de tales sitios, capacitando a unas y otras para que puedan tomar decisiones informadas. Las personas pueden luego elegir si aceptan y confían en la información difundida por dichos sitios. Del mismo modo, las empresas pueden determinar si permiten la publicidad de estas fuentes en sus plataformas: “queríamos ayudar a las empresas a convertirse en parte de la solución y no del problema”, explicó Jančárik.
Manejar una plataforma así no ha estado exento de retos. Durante estos últimos cinco años, el equipo de Konspirátori ha estado esperando el veredicto de un caso en el que un sitio específico, identificado por ellos como distribuidor de desinformación, presentó una demanda contra ellos por dos motivos distintos.
Heraldo de la libertad de expresión
Los sitios que promueven noticias falsas a menudo intentan utilizar en su defensa toda clase de argumentos de libertad de expresión. Jančárik observó: “es curioso que siempre intentan presentarse como abanderados de la libertad de expresión, pero cuando empiezas a hablar libremente de ellos, inmediatamente te demandan y dicen que los estás censurando”.
Y añadió humorísticamente, “solemos decirles ‘tenéis toda la libertad del mundo para decir estupideces y nosotros tenemos la misma libertad para decir que estáis diciendo estupideces’”.
En 2022, Grigorij Mesežnikov, politólogo científico y Presidente del Instituto de Asuntos Internos en Eslovaquia (IVO), escribió en un artículo para el Visegrad Insight que “el escenario eslocaco de desinformación ha actuado, en su conjunto, como el más devoto aliado del Kremlin en todo lo referentes a las actividades y acciones de Rusia”.
Hablando de lo que quiere decir con esto, Mesežnikov me explicó que en Eslovaquia “hay una situación muy desarrollada de influencia rusa. Todos ellos (los sitios de noticias falsas) están captando directamente de Rusia todos sus temas, relatos y estereotipos; con esta agenda tienen la intención de cambiar algunos elementos sistémicos de nuestra sociedad”.
En conversaciones con varios expertos, se hizo evidente que la desinformación rusa ha ejercido y sigue ejerciendo un efecto claramente discernible en la democracia eslovaca. Hajdu puso de relieve que en algunas instancias es posible seguir la pista de determinadas fuentes hasta las organizaciones rusas de propaganda, donde los artículos se copian, se pegan y se traducen del ruso al eslovaco.
¿Cuál es la meta de Rusia?
Además de cuanto antecede, también han surgido casos de soborno. En marzo de 2022, fue motivo de una indignación generalizada un video en el que se podía ver a un adjunto militar de la embajada rusa sobornando a un colaborador de uno de los mayores sitios de desinformación nacionales. Posteriormente, el sitio fue bloqueado. Los esfuerzos y la interferencia de Rusia son inconfundibles, no obstante lo cual se plantea esta pregunta: ¿cuál es la meta definitiva de Rusia en todo esto?
Peter Jančárik me dijo que para Rusia “el objetivo suele ser erosionar la confianza, para que no se crea a nadie”. Continuó añadiendo que Rusia sabe que no puede derrotar ni militar ni económicamente a la UE ni a la OTAN, pero que puede debilitar a las sociedades que componen estas organizaciones. Y añadió: “Hemos visto esto con el Brexit y lo hemos visto en Estados Unidos, esto no es nada realmente original”.
En años recientes, hemos encontrado repetidamente casos de interferencia política de Rusia. “Lo que Rusia quiere es un ‘Eslov-exit’. El Brexit le ha servido de inspiración. Después de la caída del comunismo y con la creación de la Unión Europea, el proceso se centró en la profundización y ampliación de la integración. El Brexit nos hizo ver cómo sucedía todo lo contrario”, explicó Mesežnikov. Y continuó exponiendo que la meta del Kremlin es “revertir el proceso de ampliación de la OTAN”.
Michal Vašečka, sociólogo y fundador del Centro para la Investigación de Etnicidad y Cultura, aportó nuevas y profundas ideas sobre los objetivos de Rusia. Argumentó que el objetivo de Rusia es “ir preparando sistemáticamente el tablero para un nuevo reparto de cartas en Europa. Lo que sucedió en Europa allá por 1918 fue el colapso del anterior sistema y las cartas se volvieron a repartir después”.
“La meta para Rusia es muy sencilla: emponzoñar la Unión Europea en tal medida que acabe por colapsar, ya que una UE fuertemente conjuntada es demasiado poderosa para enfrentarse a ella. El Kremlin quiere crear muchas y muy diversas animosidades entre los países a fin de que las cartas se vuelvan a repartir. Entonces, Rusia tendría la oportunidad de volver a la partida como una potencia imperial”, añadió.
Mientras que Fico aprovechaba hábilmente los sitios de desinformación en pro de su política en los meses previos a las elecciones de 2023, las mismas plataformas con influencia rusa se solidarizaron al unísono con él y sus aliados, menospreciando a sus oponentes.
De manera similar, para las elecciones presidenciales de Eslovaquia del 8 de abril de 2024, se informó que en la campaña de Peter Pellegrini, uno de los mayores aliados de Fico y ganador de las elecciones, se utilizaron tácticas similares. En un informe reciente, el Centro para el Análisis de Políticas Europeas (CEPA, por sus siglas en inglés) señaló que después del éxito en la primera vuelta del oponente de Pellegrini, la “máquina de ataque político” que apoyaba a Pellegrini “se puso a toda marcha... utilizando personas interpuestas y medios digitales de comunicación especializadas en difundir desinformación –a las que los eslovacos tienen mucho apego– para presentar al oponente de Pellegrini como un ‘belicista’ empeñado en enviar tropas eslovacas a luchar en Ucrania”.
Esta relación simbiótica entre los dos principales canales de difusión de desinformación se ha hecho cada vez más aparente en Eslovaquia a lo largo de las elecciones presidenciales y gubernativas del pasado año.
A principios de 2024, expertos forenses digitales en Alemania descubrieron una extensa campaña prorrusa en X, que utilizaba decenas de miles de cuentas falsas para difundir desinformación sobre el actual gobierno de Scholz. Los analistas se mostraron convencidos de que Rusia estaba detrás de la campaña, estableciendo una conexión con la campaña Doppelgänger liderada por Rusia que emergió por primera vez en 2022 y que afectó al Reino Unido, Francia e Italia.
Además, los analistas notaron una sorprendente similitud entre el tono de las respuestas a los posts falsos y la retórica empleada por el partido Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán). El AfD es profundamente crítico de varias políticas gubernamentales y estas críticas se agudizaron a lo largo de la campaña de desinformación en X. Al igual que Robert Fico y su partido Smer, el AfD se vincula con sentimientos pro-Putin y ha mostrado una postura solidaria hacia el Kremlin.
Los esfuerzos para abordar el asunto de los sitios de desinformación han tropezado con no poco retos. Dominika Hajdu describió la situación como “muy desafortunada”, advirtiendo de la inexistencia de leyes que facultasen al gobierno para bloquear o suspender los sitios web que difundan información falsa. Resaltó que estos sitios no solo propagan contenido alineado con la narrativa del Kremlin sino que también se entrometen en la política interna. “Creo que bloquear tales sitios rusos, que intentan socavar la confianza interna e interferir en nuestra política nacional, debería ser una prioridad absoluta”, afirmó.
Ahí es donde la UE podría desempeñar un papel crucial. Con su gran mercado e influencia, la UE puede ejercer presión en las principales plataformas de medios de comunicación social para imponer reformas. Se han hecho algunos progresos, tal como evidencia la reciente puesta en práctica de la Ley de Servicios Digitales aplicable a partir del 17 de febrero de 2024.
La próxima vez que se reúna el Triángulo de Weimar, puede que resulte sensato para ellos pensar en invitar a representantes de otros estados miembros de la UE, tales como Eslovaquia, que han tenido que afrontar durante años la amenaza de las campañas rusas de desinformación. Es evidente que hay numerosas lecciones que extraer de la experiencia eslovaca para fortalecer la democracia europea, muy en especial durante este crucial periodo.
Cuando se le preguntó sobre los obstáculos futuros de Eslovaquia, Jančárik dijo: “el mayor desafío es que la sociedad civil no se dé por vencida”.
Añadió que “la sociedad civil todavía necesita encontrar la motivación para mostrar su valor, para mostrar lo que representa, para mostrar que hay suficientes personas que no se tragan todos esos cuentos. Personas que se preocupan por mejorar realmente el país”. La democracia eslovaca está siendo insidiosamente atacada, “pero al mismo tiempo, el hecho de ser atacada motivará a cada persona para defender su papel en la sociedad”.

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