El BCE independiente ha muerto

El programa de compra de deuda pública anunciado por Mario Draghi evidencia la sumisión del Banco Central Europeo al poder político, se queja la prensa alemana, que también muestra su preocupación ante una deriva de la política monetaria en Europa.

Publicado en 7 septiembre 2012 a las 16:11

“Se ha volado un dique”, protesta Die Welt en portada. Al anunciar que está listo para comprar deuda de los Estados de la zona euro en dificultades, el Banco Central Europeo demuestra que a partir de ahora "se enroca en el papel de salvador", lamenta el diario conservador:

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En cuanto los políticos gritan “¡Fuego!”, la institución saca la manguera. Unas veces comprando deuda pública, otras desempeñando el papel de prestamista provisional de fondos para una Grecia en quiebra, mientras los Gobiernos europeos y el Fondo Monetario Internacional no saben si quieren continuar prestando dinero a Atenas o no.

“En esta condiciones, ¿cómo puede todavía el BCE manejar la plancha de imprimir billetes independientemente de la opinión de los Gobiernos?”, plantea Die Welt, haciéndose eco de la tradicional exigencia alemana de independencia de los bancos centrales, tanto en ámbito estatal como europeo:

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Mario Draghi echa por tierra los estatutos del BCE e intenta justificarse evocando la posibilidad de que la zona euro se rompa. Al hacerlo, lleva a cabo el trabajo sucio de los Gobiernos que, con el apoyo del banco central, pueden ralentizar el ritmo de las reformas. Al mismo tiempo, el BCE acumula las deudas públicas de países en crisis.[…] Los peligros que entraña esta política son gigantescos. Hasta el momento, la inflación no es el problema número uno, que pronto será la total opacidad y la ausencia de legitimidad política de una redistribución de la riqueza del Norte al Sur. Y de países ahorradores hacia quienes se aprovechan de esta política monetaria irresponsable. Lo que resulta al mismo tiempo tanto antidemocrático como antisocial.

Habitualmente más comprensivo con las peticiones de flexibilidad de los países más afectados, el Süddeutsche Zeitung cree que el BCE "recompensa la mala gestión económica". Para el diario, la compra "ilimitada" de títulos de deuda pública no significa otra cosa que "financiar a los Estados que no son sólidos". Pero lo peor es que, al declarar que quiere "salvar el euro a cualquier precio" y que la moneda única es "irreversible", Mario Draghi excede con creces sus funciones:

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Únicamente los representantes de los Gobiernos pueden hacer tales declaraciones. Es intolerable que una institución carente de legitimidad democrática decida las condiciones de vida en Europa. […] [El BCE] se erige en el diabólico dominador de Europa. […] Todavía tiene la opción de dar marcha atrás. Para eso sirve la perseverante protesta del presidente del banco central alemán, Jens Weidmann. A fin de cuentas, Mario Draghi es perfectamente consciente de que no se puede salvar el euro yendo contra Alemania, que es la economía nacional más importante de Europa. Revierte en el interés de Europa que el BCE y el resto de los salvadores incondicionales de la moneda única no hagan que los alemanes monten barricadas. Y están cerca.

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