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Europa se enfrenta a una escasez de médicos de cabecera

Europa se enfrenta a una escasez de médicos de cualquier especialidad. Los médicos de familia no se salvan, ya que la profesión se enfrenta a un envejecimiento de sus efectivos, a una distribución territorial desigual y no consigue atraer nuevos profesionales.

Publicado en 27 febrero 2025

Tradicionalmente, los médicos de cabecera representan la “primera línea de defensa” en materia de salud: examina a las personas que sufren alguna dolencia antes de derivarlas a un especialista si es necesario. En muchos países europeos, la profesión parece atrapada en una doble dinámica: mientras la población crece y envejece, el número de médicos de familia –que también se enfrentan a un envejecimiento de la profesión– lucha por mantener el ritmo.

Escasez generalizada de médicos de familia

Las causas son tan numerosas como complejas, y la situación es general. “Hay escasez de médicos de familia en todo el mundo”, explica Tiago Villanueva, médico de familia en Portugal y presidente de la Unión Europea de Médicos Generales/Médicos de Familia (UEMO) para el periodo 2023-2026. Un problema general, según él, presente en todo el continente, tanto dentro de la UE como fuera de ella. “Esto significa que no es solamente un problema de retribución […] y de condiciones de trabajo”, razona, tomando como ejemplo Noruega y Dinamarca, dos países que a pesar de una buena calidad de vida y salarios ventajosos, también se tienen que enfrentar a penurias en este campo.

Menciona igualmente otros factores que pueden contribuir a tal situación: la falta de consideración de la profesión en comparación con otras especialidades (sobre todo durante los estudios superiores), la dificultad del trabajo, los largos tiempos de desplazamientos, la falta de atractivo para zonas bajo presión, etc.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2023 resume la situación: “Numerosos países se enfrentan a las penurias actuales y/o previstas de médicos de familia, penurias que se pueden ver exacerbadas por el envejecimiento y la feminización del personal de asistencia sanitaria primaria, las médicas de familia trabajan más frecuentemente a tiempo parcial”. Y menciona igualmente “desequilibrios en el reparto geográfico de los profesionales de asistencia sanitaria primaria, principalmente entre las zonas rurales y urbanas”.

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Los datos –muy parciales– que hemos podido recuperar a escala europea nos permiten dibujar el retrato de la situación en varios países.

No todos los médicos de familia son iguales

Los datos recogidos para este artículo son fragmentarios. Cada país contabiliza de manera diferente su dotación de médicos de familia y, por lo tanto, es bastante complejo crear un corpus de datos comparables. Por necesidades de esta encuesta, hemos optado por centrarnos en los médicos de familia de los que se ha confirmado que estaban en activo el año de referencia (salvo caso contrario, que se indica).

En algunos países, los médicos de familia no son los únicos profesionales que pueden prestar asistencia primaria. Este es el caso especialmente en Alemania (para los médicos internos) y en Grecia (para los patólogos). En consecuencia, nuestro gráfico no transcribe la totalidad de la oferta en materia de asistencia primaria para esos países. Salvo que se indique otra cosa, estos datos ya no tienen en cuenta al resto de profesionales habilitados para prestar el mismo tipo de asistencias, tales como los auxiliares médicos o los médicos en curso de especialización.

Los datos analizados –y sus fuentes– para Alemania (Asociación médica alemana), Bélgica (Servicio público federal de Salud pública), Bulgaria (Instituto estadístico nacional), Croacia (Instituto croata de salud pública), Francia (Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos), Grecia (Autoridad estadística helena), Irlanda (Consejo médico), Italia (Ministerio de Salud), Países Bajos (Fundacion Nivel), Portugal (Orden de médicos), Eslovenia (Instituto nacional de salud pública) y Serbia (Instituto de la Salud Pública de Serbia "Dr. Milan Jovanović Batut", Oficina de Estadística de la República de Serbia) son accesibles por medio de sus enlaces. 

Además, la falta de datos homogéneos sobre la materia ha quedado resaltada en el informe anual Health at a Glance: Europe 2024 de la Organización para la cooperación y el desarrollo económico (OCDE).

Doble envejecimiento

Otro problema surge del envejecimiento de la población europea. Aunque esta última –estimada en 449,2 millones de personas en 2024– está aumentando, se renueva a un ritmo claramente más lento.

Una situación descrita en el informe anual de la OCDE que se describe más arriba: “La proporción de personas con edades de 65 años o más dentro de la UE ha pasado del 16 % en 2000 al 21 % en 2023, y debería alcanzar cerca del 30 % de aquí a 2050 en razón del alargamiento de la esperanza de vida y del descenso de la tasa de natalidad. Esta evolución demográfica debería entrañar un fuerte aumento de la demanda de asistencia sanitaria y de cuidados de larga duración”.

Según la OCDE, la proporción de personas con edades de más de 65 años en 2023 era muy particularmente alta en Italia y en Portugal, dos países que deberían experimentar, de igual modo que Grecia, España o Lituania, una aceleración notable del envejecimiento de su población de aquí a 2050.

El envejecimiento de la población nos hace caer en la cuenta de otro: el de los médicos en ejercicio, de todas las especialidades combinadas. El informe Health at a Glance: Europe 2024 afirma: “El envejecimiento del personal médico es una preocupación creciente en muchos países de la UE, ya que una proporción significativa de médicos se acerca a la edad de jubilación y un número nada desdeñable ya la ha superado. En 2022, más de un tercio (35 %) de los médicos de los países de la UE tenían más de 55 años, y esta proporción alcanzó el 40 % o más en casi la mitad de los países de la UE. Italia y Bulgaria son los dos países de la UE más afectados, con más de la mitad de sus médicos mayores de 55 años y más de una quinta parte de ellos mayores de 65”.

“Vamos a tener problemas muy graves en los próximos diez años”, se inquieta Villanueva. ¿Qué va a pasar en el momento de la jubilación de la vieja guardia? ¿La incorporación de médicos jóvenes a los sistemas de salud pública llegará a compensar la pérdida de una parte significativa y experimentada de la profesión?

En 2021, Bélgica contaba con 2545 médicos de familia mayores de 65 años que seguían en activo (según cifras del Servicio público federal de salud pública), es decir, cerca del 20 % de los efectivos. El mismo año, se contabilizaban 2737 médicos de familia con edades entre 25 y 34 años, algo más del 21 % del total de profesionales. Las jubilaciones generan aún más preocupación porque la nueva generación, más apegada a su equilibrio vital, puede no ser suficiente para compensar esta disminución. “Hoy en día se estima que se necesitan dos jóvenes para sustituir a un médico jubilado”, afirma Elodie Brunel, vicepresidenta de la Sociedad Científica de Medicina General (SSMG). Por lo tanto, sustituir a un médico jubilado por uno nuevo puede no ser suficiente.

Hoy en día es difícil saber cuál es el número óptimo de pacientes por médico, teniendo en cuenta que esto varía según el país y las situaciones. “Se calcula que 800/900 pacientes [por año] por médico es el umbral por encima del cual es complicado trabajar”. Pero esto es sin contar el desigual reparto de la profesión dentro del territorio, problema que, por otra parte, está presente en toda Europa.

Territorios divididos

Dentro de la UE, las desigualdades entre zonas rurales y urbanas en materia de atención sanitaria son sobradamente conocidas y están documentadas. En Francia, la expresión “desiertos médicos”, aunque cuestionada, está en boca de todos para designar las zonas (frecuentemente rurales) marcadas por un acceso restringido a la asistencia sanitaria.

El atlas de demografía médica en Francia, elaborado por el Consejo Nacional del Colegio de Médicos de Francia en 2022, resume: “En términos de cifras, los médicos de familia en actividad regular se encuentran en mayor número en los departamentos más densamente poblados. Además, parece que se dibuja una cierta diagonal de vacío desde el noreste hasta el suroeste del país, revelando así un bajo número de médicos de familia en actividad regular en estos departamentos, a menudo con baja población”. En Francia, los departamentos del centro del país están perdiendo médicos de familia, mientras que los de la costa atlántica y los territorios de ultramar tienden a lo contrario. Desde 2010, 84 departamentos (de 101) tienen escasez de médicos de familia, según el Consejo Nacional del Colegio de Médicos.

Ante estas penurias, los Estados miembros de la UE reaccionan. En Rumania y en Bélgica hay subvenciones para facilitar la instalación de los médicos de familia en las zonas tensionadas. Grecia prevé estímulos económicos para los médicos que elijan una especialidad de medicina general o de patología. En 2020, Francia ha remplazado el “numerus clausus” (sistema que limitaba el número de alumnos admitidos en el segundo año de medicina), que a buen seguro ha contribuido a la escasez de profesionales en las zonas rurales tensionadas.

No hay una solución milagrosa

En su informe de 2023 que se cita más arriba, la OMS detalla muchas soluciones para luchar contra las penurias: insistir sobre la medicina general durante los estudios superiores por medio de prácticas o intervenciones; aumentar los salarios y mejorar las condiciones de trabajo; conocer mejor los sistemas de salud pública para prever eficazmente las crisis…

“No existe un modelo ‘milagroso’ para la asistencia médica primaria que acreciente su atractivo, sino más bien un continuum de modelos de asistencia primaria”, resume el documento. “Sobre la base de un análisis contextual, los elementos de los modelos de asistencia primaria se deberían desarrollar y/o adaptar a las necesidades locales y a las preferencias de los estudiantes de medicina, el personal de salud ocupado en asistencia primaria, los pacientes y el público en general”.

Tiago Villanueva, de la Unión Europea de Médicos Generales/Médicos de Familia (UEMO), se mantiene prudente ante los estímulos a la formación de nuevos médicos. “Los gobiernos optan frecuentemente por ‘políticas negativas’”, se lamenta. “Prefieren cosas como el aumento del número de plazas en las facultades de medicina o por la formación de médicos de familia. Procuran aumentar la oferta, al por mayor”, razona. “Porque si se aumenta la oferta, se compensa la demanda, ¿verdad?”.  

Un enfoque que, según él, tiene que ir acompañado de “políticas positivas”; es decir, de políticas que hagan más atractiva la profesión para los próximos médicos de familia y que aseguren la retención de los profesionales año tras año. “Si no se hace más atractiva la profesión y se siguen incorporando más médicos al sistema, estos no irán a la medicina de familia, sino que elegirán otra especialidad o se marcharán del país”.

EDJNet ES
En colaboración con European Data Journalism Network.
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