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¿Cuánto cuesta Ucrania a la UE?  Menos de lo que pensamos

Mientras Washington da un paso atrás, las nuevas cifras muestran que, al contrario de lo que afirman algunos en Bruselas y en varios países de la UE, financiar a Ucrania no es una carga costosa, sino una inversión racional para Europa. Y mucho más barata que el coste económico, humanitario, y en materia de seguridad que supondría una victoria rusa.

Publicado en 16 febrero 2026

En los debates de Bruselas y en las campañas nacionales, se ha repetido durante meses que “financiar a Ucrania... simplemente cuesta demasiado” a la Unión Europea. Sin embargo, las cifras pueden mirarse con otra perspectiva: hasta ahora, la UE estaría pagando aproximadamente lo mismo en concepto de “prima de seguro” para la defensa de Ucrania que lo que costaría, cada año, prepararse para una hipotética victoria rusa y una guerra contra la OTAN, solo que, en este segundo escenario, los riesgos son mucho mayores.

En términos generales, cada vez son más los políticos en Europa (sobre todo, Viktor Orbán en Hungría) que están haciendo campaña con el argumento de que la carga financiera de la guerra en Ucrania es insostenible.

Y esto ocurre en un momento decisivo, en el que Europa debe asumir toda la responsabilidad de financiar una guerra en Ucrania que se acerca lentamente a la duración de las dos guerras mundiales, mientras Washington se retira a un segundo plano.

Es precisamente en la próxima cumbre de la UE, que se celebrará los próximos 18 y 19 de diciembre, donde, o bien se alcanza un acuerdo sobre los recursos que permitan financiar la economía y las operaciones militares de Ucrania, o Europa podría debilitar una vez más su posición defensiva. Una cuestión clave, como ya ha insinuado el Gobierno alemán a puerta cerrada en los últimos días, es si en dicha cumbre será posible utilizar maniobras legales para adelantarse a un probable veto, basado en el enfoque del Gobierno húngaro durante los últimos cuatro años sobre cuestiones conjuntas relacionadas con Ucrania –un veto al que también podría sumarse el Gobierno eslovaco–.

Uno para todos, y todos ¿para?

La UE tiene la intención de conceder préstamos a Ucrania respaldados por 210 000 millones de euros en activos bancarios rusos congelados. Esto sería imposible si, debido a la oposición de un solo Estado miembro, no se pudieran prorrogar las sanciones. En ese caso, los activos bancarios tendrían que devolverse a Rusia y desaparecería la garantía de los préstamos a Ucrania. El trasfondo de esta decisión es que el pasado 3 de diciembre la Comisión Europea publicó sus propuestas para permitir el uso legal de los intereses de los activos rusos incautados para financiar a Ucrania.

El servicio jurídico de la Comisión esbozó opciones viables para cubrir las necesidades de financiación para el período 2026-2027: un préstamo conjunto de la UE y uno nuevo de reparación. En este contexto, el pasado 11 de diciembre, los embajadores que forman parte del Consejo Europeo –en representación de los gobiernos nacionales en la toma de decisiones de la UE– anunciaron que habían acordado una versión revisada de una propuesta en virtud del artículo 122 de los Tratados.

La decisión se tomó por una “mayoría muy clara”, según la presidencia danesa del Consejo. Esta decisión hace imposible que un Estado miembro levante las sanciones contra Rusia. Hasta ahora, estas medidas punitivas se prorrogaron cada seis meses, y requerían la unanimidad de los Estados miembros.

Este acuerdo del Consejo es especialmente significativo a la luz del veto húngaro, ya que el Gobierno de Orbán ya señaló a la prensa el 5 de diciembre que rechaza oficialmente la opción de la Comisión Europea de emitir eurobonos comunes. Hungría no apoya la emisión de eurobonos para financiar un préstamo de 165 000 millones de euros para ayudar a Ucrania.

La cuenta definitiva: UE vs. EE. UU.

Al ritmo actual, las asignaciones de ayuda militar no son suficientes para reemplazar la pérdida del apoyo procedente de Estados Unidos. Así, para alcanzar los niveles de años anteriores, sería necesario comprometer 9100 millones de euros adicionales antes de que finalice el año.

Previo al mes de junio, y al menos en teoría, cubrir el déficit de ayuda militar no parecía una tarea imposible. Las estimaciones basadas en datos de 2024 indicaban que Europa solo tendría que incrementar su apoyo en un 0,12 % de su PIB para compensar una pérdida total de la ayuda militar estadounidense. De hecho, Europa ya había demostrado que podía intervenir, al menos de forma temporal.

Cuando Estados Unidos suspendió todo su apoyo a Ucrania durante los meses de mayo y junio de 2025, sin anunciar nuevos paquetes de ayuda, Europa no solo logró cubrir el vacío dejado por Washington, sino que lo superó por primera vez desde junio de 2022.

En ese periodo, la Unión Europea y sus Estados miembros asignaron 72 000 millones de euros, frente a los 65 000 millones de euros comprometidos por Estados Unidos.

Los bolsillos del este y norte de Europa

Aunque el apoyo militar global de Europa se está ralentizando, la evolución ha variado significativamente entre las principales economías. Francia, Alemania y el Reino Unido “aumentaron considerablemente” sus asignaciones militares en comparación con el periodo entre 2022 y 2024, según las conclusiones del último informe de Kiel Institute.

Alemania casi triplicó sus asignaciones mensuales medias, mientras que Francia y el Reino Unido las duplicaron con creces. Aun así, en relación con su PIB de 2021, los tres países se mantuvieron muy por debajo de los principales donantes nórdicos: Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia.

El contraste con Italia y España fue aún más marcado: ninguno de los dos países aumentó sus asignaciones militares en 2025. Italia redujo sus ya bajos niveles de asignación en un 15 % en comparación con 2022-2024, y España no registró ninguna nueva ayuda militar en 2025. Este compromiso limitado debilitó significativamente la respuesta global de Europa.

Eso sí, entre los prestamistas y donantes internacionales hay poco debate sobre la urgencia de garantizar la continuidad de la ayuda a Ucrania. En su declaración del 26 de noviembre de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) no se anda con rodeos: “Es indispensable que los donantes actúen con rapidez para evitar tensiones de liquidez”.

¿Qué costaría más: una victoria ucraniana o un avance ruso?

Paradójicamente, el argumento más sólido contra la afirmación de que “financiar a Ucrania es demasiado caro” es esbozar lo costoso que sería no pagarlo. Un estudio reciente de la empresa analítica noruega Corisk, financiada con fondos civiles, y del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales (NUPI) ofrece un marco claro al comparar dos escenarios.

El primero con la victoria (parcial) de Rusia. Moscú empuja el frente hacia el oeste, Ucrania se ve obligada a aceptar una “paz desfavorable” y pierde hasta la mitad de su territorio. Según el estudio, esto supondría un coste para Europa de entre 524 000 y 952 000 millones de euros en refugiados y gastos sociales durante cuatro años, además de un gasto adicional en defensa, lo que elevaría la factura total a entre 1,2 y 1,6 billones de euros.

Y, el segundo, la victoria ucraniana. Europa arma a Ucrania (entre 1500 y 2500 tanques, entre 2000 y 3000 sistemas de artillería, hasta 8 millones de drones y un sistema moderno de defensa aérea), lo que le permite hacer retroceder a las fuerzas rusas y obligar al Kremlin a aceptar una paz favorable. Los investigadores estiman que el coste sería de entre 522 000 y 838 000 millones de euros en cuatro años, aproximadamente la mitad de lo que pagaría Europa en caso de victoria rusa. El estudio también parte de la hipótesis de una reducción del papel de Estados Unidos, lo que significa que la mayor parte de la carga recaería, como está sucediendo, sobre Europa.

¿Cuánto costaría si Rusia ataca a un miembro de la OTAN?

No existe un cálculo oficial directo de la UE sobre el coste de una guerra real de la OTAN, pero hay estimaciones aproximadas de lo que requeriría la defensa europea incluso en caso de retirada de Estados Unidos. Según el último análisis del grupo de expertos Bruegel, con sede en Bruselas, si Europa tuviera que disuadir a Rusia sin Estados Unidos, necesitaría al menos 300 000 soldados adicionales y alrededor de 250 000 millones de euros en gastos de defensa extras al año en los próximos años.

Según el estudio noruego, el gasto adicional en defensa para reforzar el flanco oriental de la OTAN en caso de una guerra con Rusia elevaría los costes totales de Europa en el primer escenario a entre 1,2 y 1,6 billones de euros. Esto por sí solo ya supera lo que la UE gasta actualmente en total en apoyo a Ucrania, y este cálculo ni siquiera incluye la posible destrucción de infraestructuras en los teatros báltico o escandinavo, ni las nuevas oleadas de refugiados.

👉 Artículo original y versión más extensa en HVG. Esta versión ha sido publicada por El Confidencial.
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