Hinchas del equipo de hockey sobre hielo eslovaco en el campeonato del mundo de Praga de 2004 (AFP)

Hacer campaña cantando el himno

En vísperas de las próximas elecciones del 12 de junio, los partidos políticos eslovacos ya han comenzado a disputarse la medalla del nacionalismo. La última gran idea hasta la fecha ha sido la de ordenar que se escuche el himno nacional en los colegios, los ayuntamientos y los medios de comunicación.

Publicado en 8 marzo 2010 a las 16:32
Hinchas del equipo de hockey sobre hielo eslovaco en el campeonato del mundo de Praga de 2004 (AFP)

El 2 de marzo Eslovaquia ha pasado a distinguirse por ser el único país europeo en decretar que, de ahora en adelante [a partir del 1 de abril], se escuche el himno nacionalen los colegios todos los lunes antes del comienzo de las clases. Asimismo, el himno deberá sonar antes de cualquier reunión municipal que vaya a celebrarse en cada pueblo o ciudad. Para rematar la jugada, la radio y la televisión públicas tendrán también la obligación de difundirlo en sus programas. Estas son las disposiciones de la nueva ley, con vistas a la promoción del patriotismo, propuesta en plena campaña electoral [las elecciones legislativas se llevarán a cabo el 12 de junio] por tres dirigentes del Partido Nacional Eslovaco de Ján Slota [presidente de este partido de extrema derecha, miembro de la coalición que ostenta el poder]. Los diputados del SMER, el partido socialdemócrata del primer ministro Robert Fico, han contribuido a su aprobación.

La ley sobre el patriotismo ha pillado desprevenidos a los eslovacos, que no se encontraban preparados psicológicamente. Nadie hubiera podido pensar que pudiera aprobarse una ley de semejantes características. La medida recuerda al período comunista durante el cual, por orden de los camaradas, tanto el himno checoslovaco como el soviético sonaban a bombo y platillo y aunque se respetaba a rajatabla, el ritual fue perdiendo rápidamente todo sentido. Muchos piensan que el himno eslovaco está condenado a seguir este mismo destino.

Además, es preciso tener en cuenta que la minoría húngara ubicada en el sur de Eslovaquia entiende esta ley como un ataque personal y se pregunta cuál será el siguiente paso. En espera de los próximos acontecimientos, uno se consuela diciéndose que todo esto no es sino una manifestación de la frustración de los eslovacos, que no confían en sí mismos.

Rumbo al nacional-populismo

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Más que un signo de nacionalismo eslovaco, la ley sobre el patriotismo es la expresión auténtica del populismo que el primer ministro Robert Fico ha logrado sembrar en Tatras [cadena de montañas situada al norte de Eslovaquia] con una holgura sin precedentes. Ya el pasado 1 de septiembre, con ocasión de la celebración de la Constitución, había propuesto que se cantase el himno nacional y se izase la bandera antes del comienzo de las clases, al tiempo que proponía erigir en el patio del Castillo de Bratislava una estatua del príncipe Svatopluk, “el rey de los eslovacos”.

El populismo de Fico se apoya infaliblemente en temas y mitos nacionales. En Europa central la ideología de la socialdemocracia ha muerto. Casi ningún político insiste ya en lo social. Esto explica por qué, en la batalla que pretende encandilar a los electores del Partido Nacional Eslovaco, Fico debe tomar, decididamente, el rumbo del nacional-populismo.

Tampoco hay que olvidar que Eslovaquia es uno de los Estados europeos más jóvenes y que, por este motivo, debe pasar necesariamente por un período de renacimiento nacional. A los Estados vecinos, que ya lo han vivido, los actuales acontecimientos pueden parecerles algo cómicos, por lo que Eslovaquia tiene que soportar los chistes fáciles de sus vecinos checos y húngaros. Pero los eslovacos no exhiben su patriotismo con mayor ostentación que los demás países europeos. El sentimiento patriótico se expresa en los estadios, alabando los encantos de su montañoso país o elogiando los productos locales: la borovička [aguardiente a base de ginebra], los halušky [plato nacional a base de gnocchi eslovacos] y la brynza [queso de oveja].

Las inoculaciones de patriotismo no tendrán pues efecto, y con esta nueva ley terminará por pasar lo mismo que con varios textos adoptados por la actual coalición gubernamental. Pronto dejará de observarse. Contrariamente a la controvertida ley de la lengua, el incumplimiento de la ley sobre el patriotismo no contempla ninguna multa ni cualquier otro tipo de sanción y, por lo tanto, no tiene más que un carácter simbólico y “promocional”. Así pues, queda en manos de los ciudadanos rebeldes el atreverse a ignorarla, a no ser, claro está, que les haya seducido.

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