Noticias Accidente de Smolensk

La reconciliación por el drama

La desaparición de parte de la élite del poder de Varsovia en el accidente aéreo del 10 de abril en Smolensk, Rusia, cuando se dirigía a conmemorar la masacre de Katyn, y la solidaridad que han demostrado las autoridades rusas sientan las bases de un acercamiento aplazado desde hacía tiempo entre los dos países.

Publicado en 12 abril 2010 a las 14:41
Los soldados saludan el ataúd de Lech Kaczynski a su llegada al aeropuerto de Varsovia el 11 de abril de 2010.

La primera paradoja: Katyn, a partir del 10 de abril de 2010, tanto para el mundo occidental como para los rusos, dejará de ser un sonido vacío y una obsesión polaca en contra de los rusos. Con esta catástrofe, quedará grabada en la memoria colectiva la verdad sobre los crímenes de Stalin cometidos hace 70 años contra 22.000 oficiales polacos. Recordemos que durante la IIª Guerra Mundial, los Aliados, por miedo a contrariar a Moscú, dejaron que la propaganda soviética proclamase que la exterminación de la élite polaca en Katyn, Ostachkov y Mednoye había sido obra de los nazis. Por lo tanto, se espera que se muestre abiertamente la verdad, condición indispensable para cualquier tipo de reconciliación.

La segunda paradoja: la reacción de Rusia y los rusos ante la muerte trágica del presidente polaco, de numerosos dignatarios estatales y de todo el mando superior del ejército polaco de camino a Katyn, constituye una ocasión única, aunque traumática, para que se produzca una auténtica reconciliación entre polacos y rusos, un poco a imagen y semejanza del acercamiento franco-alemán entre Charles de Gaulle y Konrad Adenauer. Hoy, Rusia llora con todos nosotros. Los polacos observan con asombro los signos procedentes de Rusia: el primer ministro Vladimir Putin condena el crimen soviético de Katyn; junto al primer ministro Donald Tusk se inclina sobre las tumbas de las víctimas; tras la catástrofe, el presidente Dmitri Medvedev dirige un mensaje solemne a la nación polaca y luego declara el luto nacional tras la muerte de un ciudadano de otro país, un hecho que nunca había ocurrido antes.

Por último, el primer ministro Putin llega al lugar del accidente, asume la dirección de una comisión de investigación y realiza un gesto amable de consuelo al primer ministro Donald Tusk a su llegada. Al día siguiente, vuelve a Smolensk para mostrar sus respetos ante el ataúd del presidente polaco. La televisión nacional rusa difunde en su mejor franja horaria la película Katyn de Andrzej Wajda, que sin duda agita las conciencias rusas. La embajada de Polonia en Moscú queda cubierta con miles de flores. Rusia se abre ante Polonia, pero también ante sí misma, ante su historia y el ajuste de cuentas con el estalinismo, que dejó un rastro de decenas de millones de víctimas entre los mismos rusos y entre otras naciones de la antigua Unión Soviética. Si se diera el caso de que las dos naciones no se perdonasen, ¿llegarían a hacerlo algún día? Esta perspectiva ya no es posible. No podemos desaprovechar esta oportunidad.

La tercera paradoja: la joven democracia polaca y el joven Estado polaco independiente han sufrido un gran golpe, pero se volverán a levantar rápidamente. Los polacos demuestran hoy que son un pueblo maduro para asumir la libertad. La Plataforma Cívica en el poder y el presidente provisional Bronisław Komorowski, ante la necesidad de ocupar los principales puestos vacantes del poder, no deben actuar con una lógica partisana, sino con el espíritu de reconciliación nacional. La Plataforma no debe ceder a la tentación mediocre del triunfalismo que ha planteado la tragedia del destino.

Newsletter en español

Hoy es realmente difícil vaticinar qué impacto tendrá esta catástrofe en las elecciones y en la forma que adoptará la escena política. De lo que sí estoy seguro es que los polacos deben aprobar el difícil examen al que se enfrentan hoy.

Desde Rusia

Homenaje a un adversario

Al día siguiente de la muerte de Lech Kaczynski y de varias decenas de representantes de la élite polaca en un accidente de avión en Rusia, la prensa rusa elogia la personalidad del presidente polaco y coincide con la prensa polaca en anunciar que el drama de Smolensk podría marcar un nuevo comienzo en las relaciones entre los dos países. “La reciente tragedia de Smolensk es uno de los episodios más espantosos de la tumultuosa historia de las relaciones entre Rusia y Polonia”, afirma el periódico económico Vedomosti, según el cual resulta “difícil encontrar dos pueblos cuyas relaciones se hayan visto tan marcadas por la desconfianza mutua”. “Leck Kaczynski no había dudado en erosionar aún más las relaciones con Moscú y no había dejado escapar ninguna ocasión para poner palos en las ruedas de Rusia: había apoyado el despliegue de misiles del sistema de defensa antimisiles norteamericano en Polonia, bloqueado las negociaciones entre Rusia y la UE, y se había aliado con [el antiguo presidente de Ucrania] Víctor Yuschenko y [el presidente georgiano] Mijaíl Saakashvili”. “Muy inoportunamente, Lech Kaczynski ha muerto sobre territorio ruso, a bordo de un avión de fabricación rusa y reparado en Rusia”, señala por su parte Nezavissimaïa Gazeta: “ha muerto yendo a la celebración del 70 aniversario de la masacre de los oficiales polacos, después de la ceremonia fúnebre oficial que había reunido en Katyn a los primeros ministros de los dos países: Donald Tusk, adversario de Lech Kaczynski en el escenario interno, y Vladimir Putin, su adversario en política exterior. Para superar el espantoso simbolismo del pasado, es preciso tener paciencia y prestarse un máximo de ayuda mutua. Y esta atención debe venir en primer lugar de Rusia.”

¿Eres un medio de comunicación, una empresa o una organización? Consulta nuestros servicios editoriales y de traducción multilingüe.

Apoya el periodismo europeo independiente

La democracia europea necesita prensa independiente. Voxeurop te necesita a ti. ¡Únete a nosotros!

Sobre el mismo tema