Manifestantes antifascistas el 11 de noviembre de 2009 en las calles de Varsovia.

Los extremos se tocan

La Marcha de la Independencia, que organizan los grupos nacionalistas de extrema derecha todos los años el 11 de noviembre en Polonia, está generando una expectación inusitada en esta convocatoria. La Coalición del 11 de noviembre, de extrema izquierda, está instando a sus seguidores a que bloqueen la marcha y el enfrentamiento parece inevitable.

Publicado en 10 noviembre 2011 a las 12:50
Ziemia, Patryk, Kawa  | Manifestantes antifascistas el 11 de noviembre de 2009 en las calles de Varsovia.

Antek no está seguro de que deba hablar conmigo. Así me lo ha hecho saber tres veces en media hora. “Eres parte del sistema y básicamente el sistema me importa una mierda”, comenta encogiéndose de hombros. Vestido con capucha negra y zapatillas de deporte, Antek no parece un ultra. Con un aspecto delgado y pálido, enciende un cigarrillo tras otro. Es anarquista y apoya a un grupo radical de izquierda denominado Antifa.

Entonces ¿por qué está hablando conmigo, si pertenezco a la prensa dominante? “Mira, puede que pienses que se trata de un juego de manifestación y contra-manifestación. Vale, los actos, las protestas, el apoyo de famosos y las pancartas de colores son importantes para educar al público. Pero a los fascistas les importa un carajo las pancartas. Nosotros somos los únicos a los que tienen miedo. Así que, que se vayan preparando”.

Se espera que la denominada Marcha de la Independencia, organizada el 11 de noviembre por grupos de extrema derecha y nacionalistas, alcance proporciones récord este año. Los organizadores esperan que a las seis organizaciones del evento se sumen dos más para tener miles de participantes. Pero no son lo únicos que se están movilizando. Los opositores a la marcha han unido sus fuerzas por segundo año consecutivo y han creado la Coalición del 11 de noviembre de organizaciones de izquierda. Afirman que los nacionalistas en realidad son fascistas y que la marcha debe detenerse. Este año, por primera vez, van a contar con el apoyo de gran cantidad de personas de izquierda y anarquistas de toda Europa.

Anarquistas del mundo, uníos

El sitio web de la Alianza incluye panfletos en inglés y alemán y en él las organizaciones alemanas Siempre Antifascista y Antifascist Left Berlin, consideradas extremistas y violentas, instan a apoyar la acción contra la Marcha. En Berlín, Stuttgart, Rostock y otras ciudades alemanas, los anarquistas han organizado reuniones informativas con el lema de “Bloqueemos una marcha nazi en Varsovia”.

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Los extremistas de izquierda alemanes prometen repetir la acción de Dresde, donde sus enfrentamientos con los neo-nazis en el aniversario del bombardeo de los aliados sobre la ciudad se convirtieron en las mayores protestas callejeras en Alemania desde hacía años. Hace un año, más de 10.000 personas se unieron al bando anarquista y varios cientos resultaron heridos a ambos lados de la barricada.

Alemania es el bastión de los anarquistas europeos. Pero los antifascistas polacos cuentan sobre todo con los luchadores del Este. Los anarquistas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia se consideran los guerreros más duros, pues su día a día consiste en oponerse a los extremistas de derecha, que en esos países actúan más como organizaciones terroristas que como simples bandas callejeras de matones.

Aparte de ellos, se espera que acudan a Varsovia grupos anarquistas de Países Bajos, España, Serbia, República Checa y Eslovaquia. Los anarquistas probablemente sean hoy el grupo internacional mejor organizado del mundo.

Ultras de Antifa

En Polonia, durante muchos años, al hablar de grupos de extremistas se pensaba fundamentalmente en la extrema derecha. Pero el bloqueo del año pasado de la Marcha de la Independencia de noviembre demostró que los extremistas de izquierda cada vez estaban mejor organizados y que eran tan peligrosos como sus oponentes de derecha.

La Agencia de Seguridad Interior (ABW) supervisa ahora sus actividades, algo que no es de extrañar, puesto que en sus propios sitios web se proclaman abiertamente radicales que buscan la confrontación física e ideológica con la extrema derecha. Los grupos más activos se denominan a sí mismos Ultras de Antifa. Como buenos anarquistas, no cuentan con ninguna jerarquía, ni estructuras, ni líderes.

Aunque sin duda no les faltan ideas: las teorías revolucionarias y socialistas se mezclan con postulados anarquistas, la música hip hop con el punk rock y las pesadas botas de los skinheads con las rastas. Reúnen tanto a habitantes de grandes ciudades como de pequeñas localidades. Estudiantes, desempleados y trabajadores de fábricas. Aunque los okupas sin duda son más numerosos que los ejecutivos de empresas. Prácticamente cualquier persona puede unirse a Antifa, siempre que estén dispuestos a oponerse al fascismo y aceptar la norma básica del movimiento: colaboración nula con la policía o con partidos políticos. Como todos sabemos, son parte del sistema.

Guerra de guerrillas

En sus actividades no existen normas. Lo que importa es la finalidad. “Los ultras de derecha no tienen escrúpulos, atacan a cualquiera que no se ajuste a su imagen del ‘auténtico polaco’. Del mismo modo, aceptamos cualquier medio para cambiar esta situación. Repartiendo flores no se cura a nadie del fascismo”, sostiene un miembro de Antifa conocido como ‘Rot’.

De hecho, no se trata de convertir a los oponentes ideológicos. Según afirma ‘Rot’, nadie en Antifa se hace ilusiones de que un fascista apaleado vaya a tener una revelación y de repente sienta simpatía por los gays, los inmigrantes y los judíos. El fin es que tenga miedo. Hacerle sentir que hay personas que le persiguen, que son radicales y están extremadamente resueltos a lograr su objetivo. Al igual que ocurre a veces con las guerras, el conflicto ideológico original en poco tiempo se olvida. Nadie recuerda ya los postulados nobles y los elevados ideales. Lo único que queda es la lucha.

Simplemente odio

Antek afirma que en el colegio ya era anarquista. Los conciertos de punk rock a los que solía asistir casi siempre estaban repletos de skinheads. Piedras, botellas y cubos de basura volaban por los aires. Pero la gente seguía de pie, resistiendo, hombro con hombro. También Antek. Sufrió dos conmociones cerebrales, le rompieron los brazos y perdió tres dientes. Pero al final no tuvo que salir corriendo.

“Antifa te hace sentir que puedes oponer una resistencia de verdad. Actuar en lugar de fulminar a los fascistas con una botella de cerveza”, comenta y añade que si fuera por él, los eliminaría a todos de una vez. El mundo por fin sería tolerante y todas las personas podrían ser ellas mismas sin temor. ¿Que esto es fascismo? Antek rechaza la idea agitando la mano. Se trata simplemente de odio.

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