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No disparen al mensajero

Standard & Poor's causó un gran revuelo entre los dirigentes europeos con su amenaza de rebaja de nota crediticia. Pero las agencias de calificación solamente dicen la verdad, explica un cronista británico.

Publicado en 7 diciembre 2011 a las 15:15
Mirando el índice alemán DAX en la Bolsa de Fráncfort, noviembre de 2011.

Uno de los principales críticos de las agencias de calificación crediticia no podía dejar pasar este momento.

Nada más sugerir Standard & Poor's una posible bajada de la calificación de la eurozona, saltó un rabioso Christian Noyer. "Las agencias de calificación avivaron la crisis de 2008 y ahora nos podemos preguntar si no están haciendo lo mismo en la crisis actual", declaró el gobernador del Banco de Francia.

Puede que Noyer, que también es miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, tenga un interés especial en el asunto. Pero no es la única voz que se ha alzado en contra de la agencia. Hoy, pocas organizaciones del mercado financiero atraen tanto oprobio como S&P, Moody's y Fitch.

Las "trepas" del mundo financiero

Con razón o no, las Tres Grandes tienen fama de ser las "trepas" del mundo financiero, las que arman escándalo gritando "¡fuego!" cuando la casa ya está en llamas y luego, torpemente, arrojan un poco de gasolina.

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Por ello, los críticos sostienen que las agencias no sólo no lograron detectar la crisis financiera de 2008, sino que avivaron el incendio al conceder clasificaciones de triple A a los mismos paquetes de hipotecas tóxicas que hicieron estallar el techo de la economía mundial.

Ahora, prosigue el pliego de cargos, tampoco han previsto la crisis de la eurozona. Y lo que es más, justo cuando parecía que Angela Merkel y Nicolas Sarkozy estaban llegando a alguna parte, S&P lanzó una granada. En opinión de Noyer, las cosas han dado un giro más oscuro. Insinuando una conspiración gigantesca, acusó a S&P de cambiar su "metodología", que ahora estaría "más vinculada a factores políticos y menos a fundamentos".

"No tiene ningún sentido" fue la réplica de S&P. Tal y como señaló Kathleen Brooks, directora de investigación en Forex.com: "Estados Unidos no quiere que Europa se vaya al traste ni que la crisis de la deuda gire sin control más de lo que ya lo ha hecho, y menos en un año de elecciones. De igual modo, el crecimiento de China depende de Europa, por lo que el argumento motivado por la política no tiene fundamento".

S&P tiene razón esta vez

En lugar de ello, puede que los críticos tengan que llegar a una conclusión más difícil de digerir. Y es que, a pesar de sus fallos, S&P esta vez tiene razón. Y no sólo eso. Aunque pocos lo crean, la agencia incluso registra un historial sobre la deuda de la eurozona mejor que el de muchos profesionales del mercado.

Analicemos en primer lugar la decisión del lunes, 5 de diciembre. Es cierto que el momento era bastante provocador. Pero S&P ni se inmuta. La prioridad, afirma, era advertir de una posible rebaja en la calificación de 15 de los 17 países de la eurozona, incluida Alemania, antes del inicio de la crucial cumbre de la UE del jueves 8 de diciembre.

Respondiendo a las críticas del martes, Moritz Kraemer, analista jefe de deudas soberanas en S&P, explicó: "Creemos que los riesgos sistémicos en la eurozona han aumentado de forma importante en las últimas semanas y nos preocupa el impacto en la solvencia crediticia si de la cumbre no sale una respuesta efectiva y creíble. Puesto que existen grandes cantidades de deudas próximas al vencimiento que deben refinanciarse en el primer trimestre de 2012 y que se espera que la eurozona vuelva a caer en la recesión en el primer semestre, se acaba el tiempo para encontrar una solución política".

S&P citó cinco factores interrelacionados que sustentan su postura: las "condiciones de crédito restringidas" en los bancos de la eurozona; las "primas de riesgo más altas en un número creciente de deudas soberanas de la eurozona"; los "desacuerdos constantes" entre los políticos europeos; el aumento de la deuda privada y gubernamental; y el "creciente riesgo de recesión".

Reservas razonables sobre la agenda de reformas de Merkel

Ninguno de ellos mejoró empíricamente con el parloteo de "Merkozy" del lunes y el posible camino hacia una unión fiscal más estrecha. S&P también tiene reservas razonables sobre la agenda de reformas de Merkel. "A medida que la economía europea se ralentiza, creemos que un proceso de reformas basado únicamente en un pilar de austeridad fiscal corre el riesgo de volverse contraproducente", afirmaba.

Nada de esto debería sorprender a los mercados. Y menos los análisis de que una mayor integración fiscal hará que los países con la triple A, es decir, Alemania, Francia, Países Bajos, Luxemburgo y Austria,tengan que sacar del atolladero a los más derrochadores.

Tal y como señaló Nicolas Veron en octubre en un documento para el comité de expertos Bruegel en Bruselas, a pesar de las críticas de que las acciones de las agencias de calificaciones pueden desencadenar "cambios negativos en el consenso de los inversores... las rebajas de las calificaciones en pocas ocasiones sorprenden a los mercados: por lo general, siguen las degradaciones del sentimiento del mercado, no las preceden. Cuando las agencias se anticipan a algo, en general los inversores no les prestan mucha atención, como cuando S&P empezó a rebajar la calificación de Grecia en 2004."

Las agencias pueden hacer empeorar una situación negativa

Lo que nos lleva al segundo punto. S&P primero rebajó la calificación de Italia en julio de 2004 y luego le llegó el turno rápidamente a Grecia y Portugal. Por entonces, los mercados de la deuda apenas diferenciaban el riesgo crediticio entre los miembros de la eurozona. Es cierto que S&P, al igual que sus principales rivales, fue demasiado lento a la hora de reconocer la crisis en toda su extensión. Pero al menos al principio, estaba por delante de los mercados.

Una crítica que resulta más pertinente es que las agencias pueden hacer que una situación negativa empeore. Como señaló Veron, es porque las referencias a las agencias se encuentran "integradas" en las "disposiciones contractuales y normativas... De este modo, aunque las agencias alegan que sus calificaciones son meras opiniones... pueden tener un efecto mecánico si dichas disposiciones producen, por ejemplo, la venta obligada de un valor", una cuestión que está intentando resolver Michel Barnier, comisario de Mercado Interior.

De hecho, la rebaja de S&P de la calificación de las naciones que la agencia mantiene en vigilancia crediticia, pondría en peligro el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, el fondo de rescate de la eurozona. Su clasificación de AAA se basa en las soberanías con clasificaciones similares que lo respalden. A Noyer no le gustaría nada. Pero la verdad es que no es problema de S&P.

Opinión

A las agencias no les impresiona la austeridad

En su artículo para The Guardian, Ann Pettifor, directora del think-tank Prime, argumenta que la amenaza de una rebaja por parte de S&P “simplemente refleja el rechazo de los políticos para arreglar un sistema bancario mundial que no funciona”. Los políticos europeos, señala,

… rechazan con gran resolución concentrar los esfuerzos para salir de la crisis en un sistema bancario que no funciona. Están convencidos de que no se debe jugar con el sistema financiero; de que no puede gravarse; y, sobre todo, de que no pueden permitirse desatar la ira de las fuerzas del mercado. En su lugar, a los contribuyentes de la eurozona se les convierte en garantes de todas las pérdidas de las entidades bancarias privadas que concedieron préstamos a los hogares de la UE, a las empresas y a los Gobiernos”.

Para financiar los rescates del sistema bancario privado, la UE ha recurrido a una cultura de ahorro y de austeridad:

Pero, como S&P tiene la misma vista que un niño pequeño en medio de una multitud, la "austeridad" no es la palabra preferida de la economía. La austeridad está destrozando la inversión y los puestos de trabajo y, por tanto, los ingresos. Sin empleo, los individuos, los hogares, las empresas y los Gobiernos están privados de dinero. Sin los ingresos del trabajo, los gobiernos no pueden recaudar impuestos y los bancos no recuperan las deudas que concedieron. Los bancos se enfrentan a la quiebra y el déficit de los Estados se incrementa. Es fácil de entender.

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